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Christine Lagarde
The President of the European Central Bank
Luis de Guindos
Vice-President of the European Central Bank
  • DECLARACIÓN DE POLÍTICA MONETARIA

CONFERENCIA DE PRENSA

Christine Lagarde, presidenta del BCE,
Luis de Guindos, vicepresidente del BCE

Fráncfort del Meno, 30 de abril de 2026

Buenas tardes, al Vicepresidente y a mí nos complace darles la bienvenida a nuestra conferencia de prensa.

El Consejo de Gobierno ha decidido hoy mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales del BCE. Si bien la información más reciente ha sido en general coherente con nuestra anterior valoración sobre las perspectivas de inflación, los riesgos al alza para la inflación y los riesgos a la baja para el crecimiento se han intensificado. Nos hemos comprometidos a fijar nuestra política monetaria para asegurar que la inflación se estabilice en el objetivo del 2 % a medio plazo

La guerra en Oriente Próximo ha dado lugar a un acusado incremento de los precios de la energía, impulsando la inflación y afectando al clima económico. Las implicaciones de la guerra para la inflación a medio plazo y para la actividad económica dependerán de la intensidad y la duración de la perturbación de los precios energéticos y de la magnitud de sus efectos indirectos y de segunda vuelta. Cuanto más tiempo dure la guerra y los precios de la energía se mantengan en niveles elevados, más fuerte es el posible impacto en la inflación general y en la economía.

Seguimos estando en una buena posición para navegar la actual situación de incertidumbre. La zona del euro ha entrado en este período de escalada de precios energéticos con la inflación situada en niveles cercanos a nuestro objetivo del 2 %, y la economía ha mostrado capacidad de resistencia en los últimos trimestres. Las expectativas de inflación a más largo plazo siguen estando firmemente ancladas, aunque las expectativas de inflación en horizontes temporales más cortos han aumentado significativamente.

Realizaremos un atento seguimiento de la situación y aplicaremos un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. En particular, nuestras decisiones sobre los tipos de interés se basarán en nuestra valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria, sin comprometernos de antemano con ninguna senda concreta de tipos.

Las decisiones adoptadas hoy se presentan en una nota de prensa disponible en nuestro sitio web.

Expondré ahora más detalladamente cómo vemos la evolución de la economía y de la inflación, y después explicaré nuestra valoración de las condiciones financieras y monetarias.

Actividad económica

La economía de la zona del euro estaba mostrando cierto impulso cuando comenzó la actual turbulencia. Según la estimación preliminar de avance de Eurostat, el PIB real creció un 0,1 % en el primer trimestre de 2026. La demanda interna sigue siendo el motor principal del crecimiento, respaldada por la resiliencia del mercado de trabajo. No obstante, las perspectivas económicas son muy inciertas y dependerán de la duración de la guerra en Oriente Próximo y de la medida en la que afecte a los mercados energéticos y de otras materias primas, así como a las cadenas de suministro mundiales.

Los últimos datos sugieren que el conflicto está pesando en la actividad económica. Las encuestas apuntan a una ralentización del crecimiento, y la confianza de los consumidores y las empresas respecto al futuro ha descendido desde el comienzo de la guerra. Plazos de entrega más largos y precios de los insumos más altos indican que las cadenas de suministro están bajo presión.

A más largo plazo, se prevé que los elevados costes de la energía sigan afectando a las rentas reales, haciendo que los hogares y las empresas sean más reacios a consumir e invertir. Aunque el desempleo se mantuvo en marzo en el 6,2 %, próximo a su mínimo histórico, la demanda de mano de obra se ha enfriado en mayor medida. Al mismo tiempo, los hogares siguen beneficiándose de una sólida posición financiera, y se espera que la inversión continúe estando respaldada por un aumento del gasto público en defensa e infraestructuras, así como por un incremento de la inversión de las empresas en nuevas tecnologías digitales. Este punto de partida favorable proporciona un cierto efecto mitigador frente a las repercusiones de la guerra.

El Consejo de Gobierno destaca la necesidad urgente de reforzar la economía de la zona del euro y mantener al mismo tiempo unas finanzas públicas saneadas. Las respuestas fiscales a la perturbación de los precios de la energía deberían ser temporales, específicas y adaptadas. Las reformas dirigidas a mejorar el potencial de crecimiento de la zona del euro y acelerar la transición energética para reducir su dependencia de los combustibles fósiles son ahora más esenciales que nunca. Completar la unión de ahorros e inversiones es fundamental para financiar la innovación, apoyar las transiciones verde y digital y aumentar la productividad. El euro digital y el dinero mayorista de banco central tokenizado reforzarán la autonomía estratégica, la competitividad y la integración financiera de Europa, e impulsarán la innovación en los pagos. Por tanto, es esencial adoptar rápidamente el Reglamento relativo a la instauración del euro digital. Simplificar y armonizar las normas en el conjunto del mercado único de la UE ayudará a las empresas europeas a crecer más rápido.

Inflación

La inflación se incrementó hasta el 3,0 % en abril, desde el 2,6 % y el 1,9 % de marzo y febrero, respectivamente. Este aumento ha estado impulsado por la acusada subida de los precios de la energía debida a la guerra en Oriente Próximo. La inflación de los servicios ascendió hasta el 10,9 % en abril, tras el 5,1 % de marzo. Por su parte, la inflación de los precios de los alimentos aumentó hasta situarse en el 2,5 % en abril. La inflación, excluidos la energía y alimentos, descendió hasta el 2,2 %, desde el 2,3 % observado en marzo, lo que refleja una caída en la inflación de los servicios, que bajó hasta el 3,0 %, desde el 3,2 % de marzo. La inflación de los bienes aumentó hasta el 0,8 %, desde el 0,5 % registrado en marzo.

Los indicadores de la inflación subyacente han variado poco en los últimos meses. Por el momento, el indicador del BCE de seguimiento de los salarios y los resultados de las encuestas sobre las expectativas salariales siguen apuntando a una moderación de los costes salariales en 2026. Al mismo tiempo, las encuestas indican un aumento en otros componentes de costes y en las expectativas de precios de venta. Las expectativas de inflación han aumentado considerablemente en horizontes más cortos. La mayoría de los indicadores de las expectativas de inflación a largo plazo se sitúan en niveles próximos al 2 %, lo que apoya la estabilización de la inflación en torno a nuestro objetivo a medio plazo.

La subida de los precios de la energía hará que la inflación se sitúe por encima del 2 % a corto plazo. A medida que se alarga el período de altos precios de la energía, se intensifica el posible impacto en la inflación general a través de sus efectos indirectos y de segunda vuelta. Por tanto, vigilaremos de cerca la magnitud y persistencia de este aumento de los precios de la energía y su impacto en la formación de precios y salarios, en las expectativas de inflación y en la dinámica económica general.

Evaluación de riesgos

Los riesgos para las perspectivas de crecimiento apuntan a la baja. La guerra en Oriente Próximo sigue siendo un riesgo a la baja para la economía de la zona del euro, que se suma a la volatilidad del entorno de política comercial en todo el mundo. Una alteración prolongada del suministro de energía podría hacer que los precios suban en mayor medida y durante más tiempo de lo previsto actualmente. Estos factores erosionarían las rentas y harían que las empresas y los hogares sean más reacios a invertir y gastar. El freno para el crecimiento se intensificaría si el cierre de las principales rutas marítimas produjera escaseces agudas de insumos clave que obliguen a las empresas de la zona del euro a reducir la producción. Un deterioro de la confianza de los mercados financieros mundiales también podría frenar adicionalmente la demanda. Nuevas fricciones en el comercio internacional podrían exacerbar las distorsiones en las cadenas de suministro, reducir las exportaciones y debilitar el consumo y la inversión. Otras tensiones geopolíticas, en particular la guerra injustificada de Rusia contra Ucrania, continúan siendo una importante fuente de incertidumbre. En cambio, el crecimiento podría ser mayor si la economía mostrara más adaptabilidad a la disrupción causada por la guerra en Oriente Próximo o si el conflicto terminara más rápido de lo esperado actualmente. Asimismo, el gasto previsto en defensa e infraestructuras, las reformas orientadas a mejorar la productividad y la adopción de nuevas tecnologías por parte de las empresas de la zona del euro podrían impulsar el crecimiento más de lo esperado. Nuevos acuerdos comerciales y una integración más profunda del mercado único también podrían impulsar el crecimiento por encima de las expectativas actuales.

Los riesgos para las perspectivas de inflación apuntan al alza. Si los precios de la energía subieran más, y durante más tiempo, de lo previsto actualmente, la inflación de la zona del euro aumentaría adicionalmente. Este efecto podría ser más intenso y persistente si el incremento de los precios de la energía se propagara a otros precios y a los salarios en mayor medida de lo previsto, si las expectativas de inflación a más largo plazo aumentaran debido a ello, o si las cadenas de suministro globales se vieran alteradas de manera más generalizada. Las tensiones comerciales actuales también podrían dar lugar a una mayor fragmentación de las cadenas de suministro globales, restringir el abastecimiento de materias primas esenciales y agudizar las limitaciones de capacidad en la economía de la zona del euro. Por el contrario, la inflación podría ser más baja si los efectos económicos de la guerra en Oriente Próximo tuvieran una duración menor de la prevista actualmente, o si los efectos indirectos y de segunda vuelta fueran menos pronunciados. Un aumento de la volatilidad y de la aversión al riesgo en los mercados financieros podría afectar a la demanda y, en consecuencia, reducir también la inflación.

Condiciones financieras y monetarias

La guerra en Oriente Próximo ha causado una importante volatilidad en los mercados financieros mundiales. Las condiciones financieras generales siguen siendo más restrictivas que antes de la guerra.

El coste de la emisión de valores de renta fija aumentó hasta el 3,9 % en marzo, desde el 3,5 % en febrero. Los tipos de interés del crédito bancario a las empresas, según los datos registrados antes de la guerra, descendieron hasta el 3,5 % en febrero, mientras que los de las hipotecas se mantuvieron en el 3,4 %.

La tasa de crecimiento interanual de los préstamos bancarios a empresas se elevó hasta el 3,2 % en marzo, desde el 3,0 % de febrero, mientras que la de las emisiones de bonos corporativos cayó hasta el 3,9 %, desde el 4,5 % en febrero. Los criterios de aprobación del crédito a empresas se endurecieron en el primer trimestre, como indica nuestra última encuesta sobre préstamos bancarios en la zona del euro. Este endurecimiento se debió a la mayor preocupación de las entidades de crédito por los riesgos que afrontan sus clientes. La demanda de préstamos por parte de las empresas descendió levemente en el primer trimestre, especialmente para inversión en capital fijo.

Los préstamos hipotecarios aumentaron un 3,0 % en marzo, tras el 3,1 % de febrero, en un contexto de ligero endurecimiento de los criterios de aprobación y mantenimiento de la demanda.

Conclusión

El Consejo de Gobierno ha decidido hoy mantener sin variación los tres tipos de interés oficiales del BCE. Estamos comprometidos a fijar la política monetaria de modo que asegure que la inflación se estabilice en el objetivo del 2 % a medio plazo y aplicaremos un enfoque dependiente de los datos, en el que las decisiones se adoptan en cada reunión, para determinar la orientación apropiada de la política monetaria. Nuestras decisiones sobre los tipos de interés se basarán en nuestra valoración de las perspectivas de inflación y de los riesgos a los que están sujetas, teniendo en cuenta los nuevos datos económicos y financieros, la dinámica de la inflación subyacente y la intensidad de la transmisión de la política monetaria, sin comprometernos de antemano con ninguna senda concreta de tipos.

En cualquier caso, estamos preparados para ajustar todos nuestros instrumentos en el marco de nuestro mandato para asegurar que la inflación se estabilice de forma sostenida en nuestro objetivo a medio plazo y preservar el buen funcionamiento de la transmisión de la política monetaria.

Quedamos a su disposición para responder a sus preguntas.

La redacción literal acordada por el Consejo de Gobierno puede consultarse en la versión inglesa.

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