Paisajismo

Reinterpretando la teoría paisajística tradicional del jardín inglés, el estudio suizo Vogt Landscape Architects desarrolló un concepto avanzado para el entorno de la nueva sede del BCE. El río Meno es un elemento principal de inspiración para el diseño de la zona ajardinada, en la que se han plantado más de 700 árboles de 25 especies. Galería de imágenes

Un jardín inglés para el BCE

El principio que define al jardín inglés es la armonía con el paisaje y la presentación de una visión idealizada de la naturaleza, que recuerda vagamente a la campiña inglesa. Muchos parques londinenses o jardines de casas señoriales inglesas, o incluso el Jardín Inglés de Múnich, siguen este principio. Típico de este estilo es el modo en que los arquitectos del paisaje incorporaban el movimiento de las personas y sus constantes cambios de puntos de vista en sus diseños. Es el concepto que el estudio Vogt Landscape Architects tenía en mente para la nueva sede del BCE.

En primer lugar, los arquitectos del paisaje estudiaron el solar detalladamente para conocer mejor sus características. Lo más importante era su proximidad a la zona portuaria del Osthafen en la orilla del río Meno. En consecuencia, eligieron el agua como elemento central y distintivo del diseño paisajístico.

El río sirve como inspiración principal para el parque

La idea básica para el paisaje consistía en abstraer mediante formas geométricas aquello que es típico de las llanuras aluviales naturales, como su particular topografía con depresiones y llanuras, remansos, pozas y vertientes. El parque resultante muestra un paisaje fluvial estilizado que sigue las curvas del río Meno e incorpora el antiguo mercado, el rascacielos y otras instalaciones esenciales, conservando al mismo tiempo todas las características de un parque. La vegetación amplía a la vez que cuestiona la idea de paisaje fluvial, con una combinación de flora típica de los ríos y plantas exóticas, que parecen extrañas en este hábitat. Los árboles, en su mayoría caducifolios, permiten apreciar las diferentes estaciones. Praderas con árboles muy espaciados entre sí se intercalan con bosques frondosos, setos naturales, formaciones típicas de las riberas de los ríos e hileras de árboles que imitan la forma de los valles fluviales.

En cuanto a los elementos sólidos, algunas zonas se han pavimentado con adoquines que se integran gradualmente en el asfalto o en el césped en lugar de formar bordes afilados. Algunos de ellos datan de la época en que el Grossmarkthalle albergaba el mercado mayorista de Fráncfort. Asimismo, algunos de los perfiles de valles fluviales se han rellenado con tipos de guijarro propios de esas zonas.

Un «pulmón verde» para la ciudad de Fráncfort

La ejecución del proyecto paisajístico comenzó en noviembre de 2012 cuando se plantaron los primeros ginkgos. Los arquitectos del paisaje han creado un parque que parece haber crecido naturalmente, pese a ser el resultado de una planificación y estudio concienzudos. Esto también se aplica a las medidas de seguridad necesarias, que se han incorporado al paisaje en forma de muros y vallas, delimitando el perímetro del recinto. Se han integrado por niveles en el parque para que, en lo posible, el espacio verde no se perciba ni desde el exterior ni desde el interior como un lugar cerrado. En la construcción del muro exterior se han utilizado materiales que imitan la consistencia del terreno, de forma que parezca una continuación del parque. La valla, que sigue parcialmente la ondulación del terreno, es una estructura metálica cuyos postes verticales están separados por una anchura que varía entre un mínimo predefinido y un máximo.

Junto con los parques de los alrededores, como el GrünGürtel (el cinturón verde de Fráncfort) y el Mainuferpark (una zona ajardinada en la ribera del Meno), así como los cercanos Hafenpark (un parque nuevo inspirado en el lema «deporte y movimiento») y Ostpark (el parque del Ostend de Fráncfort), el paisaje que rodea la nueva sede del BCE contribuye a crear un «pulmón verde» para la ciudad de Fráncfort.