¿Obtiene beneficios el BCE?

16 de febrero de 2017

El Banco Central Europeo, ¿es, en su opinión, un banco cuyo objetivo es obtener beneficios? Puesto que publicamos nuestras cuentas anuales, cualquiera puede consultar los beneficios que obtenemos. Pero la realidad es que trabajamos con un objetivo completamente distinto: mantener la estabilidad de precios en la zona del euro. A veces, obtenemos beneficios en el marco de nuestras actividades y, puesto que el BCE es una institución pública, estos beneficios pueden revertir en los ciudadanos.

¿Cómo funciona este mecanismo?

Al igual que otros bancos centrales, las ganancias del BCE provienen de diversas fuentes como ingresos por intereses relacionados con la emisión de billetes, lo que se conoce como «ingresos por señoreaje», ingresos por intereses procedentes de los activos de reserva en moneda extranjera, inversiones y bonos adquiridos en el marco del programa de compras de activos.

El BCE emplea parte de estos ingresos en el desempeño de las actividades que realiza para mantener la estabilidad de precios en la zona del euro. Ello incluye los gastos de mantenimiento de sus oficinas y la retribución de su personal. El trabajo relacionado con el papel del BCE en la supervisión bancaria se paga con las contribuciones de los bancos comerciales.

¿Qué sucede si sobra dinero?

Parte de este dinero puede destinarse a compensar posibles pérdidas futuras. El resto de los beneficios del BCE se distribuye entre los bancos centrales nacionales de los países de la zona del euro, que son los accionistas del BCE.

Los bancos centrales pueden guardar parte de este dinero o utilizarlo para su trabajo, pero generalmente los beneficios se transfieren al Gobierno nacional, contribuyendo a su presupuesto, lo que redunda en el interés de los contribuyentes de la zona del euro.

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¿Qué ocurriría si el BCE tuviera pérdidas?

Desde su creación, el BCE ha registrado casi todos los años un beneficio neto, pero también es posible que el banco central tenga pérdidas. En ese caso, el BCE recurriría, en primer lugar, al dinero destinado en años anteriores a cubrirlas. Si no fuera suficiente, podría pedir a los bancos centrales nacionales de los países de la zona del euro que cubran el importe restante de las pérdidas con las ganancias obtenidas de sus operaciones de política monetaria. Cualquier importe adicional puede mantenerse en el balance del BCE para ser compensado con los beneficios netos que se obtengan en el futuro.