Monumento conmemorativo en el Grossmarkthalle

Una superviviente cuenta su historia

Edith Erbrich sobrevivió al Holocausto. En 1945 fue deportada junto a otros miembros de su familia al campo de concentración de Theresienstadt desde el Grossmarkthalle. Es de los pocos supervivientes que han vuelto a Fráncfort. Regularmente visita el monumento conmemorativo.

Escuche su historia

El período entre 1941 y 1945 constituye un capítulo muy sombrío de la historia del Grossmarkthalle, cuyos sótanos del ala este sirvieron como base para la deportación de judíos. Desde aquí, más de 10.000 miembros de la comunidad judía de Fráncfort fueron embarcados en trenes y transportados a campos de concentración. Galería de imágenes

El BCE y la comunidad judía de Fráncfort decidieron organizar un concurso internacional para el diseño de un monumento conmemorativo ya en 2001. El concurso tuvo lugar entre 2009 y 2011, organizado por el ayuntamiento de Fráncfort del Meno en estrecha colaboración con la comunidad judía de la ciudad y el BCE. El proyecto ganador, obra del estudio de arquitectura KatzKaiser, recompone fragmentos tangibles de la historia en un recorrido que, por un lado, evoca el crimen de las deportaciones en toda su complejidad y, por otro, no distrae la atención del lugar en el que comenzaron.

Parte abierta al público

La parte del monumento abierta al público se encuentra en la franja de terreno situada al este del Grossmarkthalle, en la que se ha construido un camino para peatones y bicicletas que comunica el distrito Ostend con el río Meno. Esta nueva vía pública, junto con los antiguos raíles y el puesto de señalamiento adyacente, sirven de recuerdo de la deportación de mujeres, hombres y niños judíos. También se ha conservado una pasarela peatonal desde la que los allegados despedían a sus seres queridos o los paseantes miraban con curiosidad.

Parte dentro del recinto del BCE

Una rampa de cemento baja desde el límite este del recinto hasta el sótano del Grossmarkthalle, señalando la antigua entrada al sótano y creando una interrupción en el paisaje. La rampa está flanqueada por dos muros de cemento. A través de un panel de vidrio se puede contemplar la entrada al sótano y mirar en las «profundidades de la Historia». La sala en la que eran retenidos los judíos que iban a ser deportados se ha mantenido en gran medida en su estado original para conservarla como parte auténtica del monumento. Para ofrecer a los visitantes distintas perspectivas de las deportaciones, en los distintos elementos del monumento figuran inscripciones con testimonios de víctimas y testigos. Estas inscripciones son visibles no solo para los visitantes del monumento sino también para cualquier persona que pasee por el cinturón verde de la ciudad.