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Un euro digital para responder a las expectativas de los europeos

Declaración introductoria de Fabio Panetta, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, en la Comisión ECON del Parlamento Europeo

Fráncfort del Meno, 14 de abril de 2021

Estimada Presidenta, honorables miembros de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios:

Permítanme comenzar agradeciéndoles su invitación a presentar los resultados de la consulta pública llevada a cabo por el BCE sobre un euro digital. El análisis de las respuestas recibidas se publica hoy en nuestro web[1].

Un euro digital solo puede tener éxito si satisface las necesidades y expectativas de los ciudadanos europeos[2]. Por este motivo nuestra consulta constituirá una valiosa aportación para la decisión del Eurosistema, este verano, sobre si deberíamos iniciar este proyecto. La consulta también servirá de base para los futuros trabajos relacionados con el diseño de un euro digital, si se llevara adelante el proyecto.

Las características más importantes de un euro digital para los participantes en la consulta pública son la privacidad, la seguridad y la posibilidad de utilizarlo de forma generalizada. En mi intervención analizaré cómo podemos responder a sus expectativas. Pero, en primer lugar, permítanme compartir con ustedes los principales resultados de nuestra consulta.

Principales resultados de la consulta pública del BCE

Recibimos más de 8.000 respuestas, récord histórico en las consultas públicas del BCE. La gran mayoría procedieron de particulares, mientras que 460 fueron enviadas por empresas y profesionales del sector de pagos.

La consulta estaba abierta a cualquiera que deseara participar y los participantes contribuyeron por iniciativa propia. Esto significa que la muestra de participantes no es estadísticamente representativa de la población europea. Sin embargo, la amplitud y profundidad de las respuestas ofrece información valiosa.

En nuestro informe se analizan los resultados en detalle, por lo que hoy solo destacaré las conclusiones principales.

La privacidad se consideraba la característica más importante de un euro digital en aproximadamente el 43 % de las respuestas[3]. No obstante, los participantes reconocen la necesidad de que el euro digital incluya características que impidan actividades ilícitas como el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo. Otras características importantes son la posibilidad de utilizar el euro digital para realizar pagos seguros (clasificada en primer lugar por el 18 % de los participantes), en toda la zona del euro (indicada por el 11 %), sin costes adicionales y sin conexión a Internet (offline) (señalada por el 9 % y 8 %, respectivamente).

Los particulares y los profesionales comparten la opinión de que un euro digital debería integrarse en las infraestructuras de pago existentes. La gran mayoría de los participantes considera que los bancos, las entidades de pago y otros intermediarios tienen un papel importante en la prestación de servicios relacionados con un euro digital[4]. Sugieren, por ejemplo, que este debería integrarse en los servicios de pagos y banca móviles y en línea. Esperan que los servicios adicionales que se basarían en las funcionalidades básicas de pago de un euro digital promuevan la innovación y la eficiencia.

Una proporción considerable de los participantes también destaca que el euro digital debería agilizar y abaratar los pagos transfronterizos[5].

Y más de la mitad están dispuestos a probar, adoptar o contribuir al diseño de un euro digital para que sea un medio de pago eficaz.

La privacidad primero

Como ya he mencionado, la privacidad aparece como la característica más importante de un euro digital. Por tanto, proteger los datos personales de los usuarios y garantizar un alto nivel de confidencialidad será una prioridad en nuestro trabajo[6], a fin de que el euro digital pueda ayudar a mantener la confianza en los pagos en la era digital.

En el BCE comenzamos a estudiar la privacidad en los pagos digitales al inicio de nuestro trabajo sobre una moneda digital de banco central y seguiremos haciéndolo con nuevos análisis. Los resultados de nuestras experimentaciones técnicas están disponibles en nuestro sitio web y se resumen en el apéndice de mi intervención.

Permítanme subrayar, en primer lugar, que un euro digital aumentaría de hecho la privacidad en los pagos digitales. Como institución pública e independiente, el BCE no tiene interés en monetizar, o siquiera recoger, los datos de pago de los usuarios. Por tanto, un euro digital permitiría a las personas efectuar pagos sin compartir sus datos con terceros, aparte de lo que exigen las normas. Esto lo distingue de los pagos privados, en los que los servicios se ofrecen generalmente a cambio de datos personales que luego se utilizan con fines comerciales.

La privacidad es un derecho importante porque influye en la vida personal y en los derechos fundamentales de las personas. No obstante, debe evaluarse cuidadosamente en relación con otras consideraciones relevantes teniendo en cuenta el interés general.

Los pagos digitales en euros podrían garantizar diferentes grados de privacidad[7] mediante diferentes equilibrios con otros objetivos de política y regulatorios, como la necesidad de luchar contra actividades ilícitas. Tales equilibrios también son característicos de los medios de pago tradicionales, que ofrecen diversos grados de privacidad, que van desde el anonimato de los pagos en efectivo[8] hasta la revelación completa en el caso de las operaciones digitales que requieren verificación documental y supervisión de la operación.

En teoría, los pagos digitales en euros podrían ser anónimos si no se verificaran las identidades de los usuarios cuando acceden a los servicios digitales en euros. Sin embargo, este anonimato constituiría un terreno fértil para actividades ilícitas y podría impedir el cumplimiento de las normas sobre prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo.

El anonimato también impediría que se impusieran límites al uso del euro digital cuando fuera necesario, por ejemplo para salvaguardar la estabilidad financiera y la intermediación bancaria impidiendo flujos de capital excesivos o un uso excesivo del euro digital como forma de inversión.

Incluso si los usuarios tienen que identificarse cuando acceden por primera vez a los servicios del euro digital, aun podrían mantenerse diferentes grados de privacidad para sus pagos. Algunas operaciones podrían realizarse sin que los datos del pago se compartieran con terceros. Por ejemplo, si se ofrecieran pagos offline de poco valor, ordenante y beneficiario podrían liquidarlos sin compartir ningún dato con intermediarios[9].

Para operaciones electrónicas y de gran valor, los detalles deberían estar a disposición de los intermediarios. Pero las técnicas de mejora de la privacidad aún podrían garantizar un nivel de privacidad elevado. Por ejemplo, la identidad de los usuarios podría mantenerse separada de los datos de pago, lo que permitiría que solo las unidades de inteligencia financiera obtuvieran esa información e identificaran al ordenante y al beneficiario cuando se detectara una actividad sospechosa.

Nuestra experimentación preliminar sobre un euro digital está dando resultados prometedores sobre cómo puede utilizarse la tecnología para proteger la privacidad de los usuarios sin relajar las normas contra las actividades ilícitas[10].

Pero también puede haber casos en los que la transparencia de los pagos beneficie a los consumidores, por ejemplo, para verificar un pago después de que se haya realizado y demostrar que la operación se efectuó lugar o si se requiere reembolso.

En cualquier caso, el efectivo seguiría estando disponible junto con un euro digital. Los consumidores podrían continuar pagando anónimamente con billetes, si lo desean.

Tendremos en cuenta todos estos factores a medida que avancemos en nuestro trabajo y recabemos las opiniones de los interesados para encontrar el equilibrio adecuado. Esto incluye un diálogo estrecho sobre las implicaciones de la posible emisión de un euro digital y sobre el marco necesario con los legisladores y las instituciones que establecen las normas sobre privacidad y protección de datos.

Un euro digital como solución de pago nueva y segura

La seguridad y usabilidad del euro digital también son especialmente importantes para los posibles usuarios.

Los pagos electrónicos son cada vez más populares, por lo que un euro digital garantizaría que el dinero soberano —un bien público que los bancos centrales llevan siglos ofreciendo a los ciudadanos— siga estando disponible en la era digital. La gente podría tener plena confianza tanto en el euro digital como en el efectivo, ya que ambos están respaldados por un banco central creíble. Y esta es una característica única que ningún instrumento de pago privado puede proporcionar.

Permítanme subrayar, una vez más, que un euro digital no significaría el final del efectivo. Sería un complemento del efectivo, no un sustituto. De este modo, contribuiría a un panorama de pagos más diverso y ampliaría las opciones de pago a disposición de las personas. También es el motivo por el que el euro digital no puede ser, ni será, una herramienta para imponer una remuneración negativa al dinero. Si las tenencias de euros digitales se remuneraran, la remuneración de las tenencias individuales para uso minorista básico no sería inferior a cero. Y unas decisiones eficaces sobre su diseño eliminarían los riesgos para la estabilidad financiera y la intermediación bancaria.

Un euro digital fomentaría una mayor innovación y digitalización en los pagos minoristas. Los intermediarios supervisados, como los bancos y las entidades de pago, podrían aprovechar el euro digital para ofrecer servicios adicionales a los usuarios finales. Los participantes en nuestra consulta esperan que el euro digital fomente la prestación de servicios que añadan valor, como los incluidos en la Directiva sobre servicios de pago revisada[11] y servicios que podrían ofrecer la posibilidad de vincular un pago a una condición externa[12].

Aunque actualmente estamos centrándonos en las necesidades internas de la zona del euro, un euro digital también podría ayudar a resolver ineficiencias en los pagos en otras monedas y transfronterizos[13]. Estamos trabajando con otros importantes bancos centrales para aprovechar los posibles beneficios de las monedas digitales a nivel mundial. Queremos comprender mejor las implicaciones de los diferentes tipos de monedas digitales de banco central controlando, al mismo tiempo, los posibles riesgos para las economías nacionales y extranjeras.

Conclusiones

Permítanme concluir.

El nivel de participación sin precedentes en nuestra consulta pública y la voluntad de ciudadanos y profesionales de apoyar un euro digital son alentadores. Sus respuestas muestran las elevadas expectativas de los potenciales usuarios respecto a un euro digital y aportan una valiosa contribución a nuestro trabajo.

Estamos tratando este asunto con prioridad y avanzaremos lo más rápidamente posible, aunque también necesitamos tiempo para hacerlo bien.

En los próximos meses, el Consejo de Gobierno del BCE decidirá si se inicia una fase de estudio formal sobre un euro digital.

En esa fase, analizaríamos detenidamente las posibles opciones de diseño y los requisitos de los usuarios, así como las condiciones en las que los intermediarios financieros podrían prestar servicios de usuario basados en un euro digital. Prevemos que este análisis nos lleve aproximadamente dos años.

Al final del estudio, el Consejo de Gobierno adoptaría una decisión sobre el diseño y sobre si pasar a la implementación de los requisitos de usuario. Durante esa fase, que duraría varios años, se desarrollarían servicios integrados y se realizarían pruebas y posibles experimentos reales.

Solo al final de este proceso el Consejo de Gobierno podría decidir si pone en marcha el euro digital. Haremos todo lo posible para garantizar que un euro digital satisfaga las necesidades y expectativas de los europeos.

Pero solo puede ser un esfuerzo común europeo. La coordinación entre las autoridades e instituciones europeas, teniendo en cuenta sus respectivos mandatos y su independencia, será clave si el euro digital se aceptara. Por tanto, me complace la favorable acogida de nuestro trabajo por parte esta Comisión en sus recientes resoluciones sobre el Informe Anual del BCE y el papel internacional del euro.

Como colegisladores y representantes de los europeos, tienen un papel fundamental que desempeñar en los debates sobre el marco que sería necesario para emitir un euro digital. Por eso agradezco profundamente intercambios como el de hoy.

Quedo a su disposición para responder a sus preguntas.

  1. Eurosystem report on the public consultation on a digital euro
  2. He debatido en otros lugares la posibilidad de que un euro digital pueda tener demasiado éxito, es decir, si debido a sus ventajas como forma de dinero del banco central segura y líquida, afectara a la estabilidad monetaria y financiera, y cómo podría mitigarse este riesgo a través de opciones de diseño adecuadas. Véase Panetta, F. (2021), Evolution or revolution? The impact of a digital euro on the financial system, discurso pronunciado en el seminario virtual organizado por Bruegel el 10 de febrero.
  3. El cuestionario utilizado en la consulta pública incluía una pregunta de opción múltiple (pregunta 1) que pedía a los participantes que clasificasen, por orden de importancia, las características que un euro digital debería reunir en su opinión. Los porcentajes que aparecen en el texto indican la proporción de participantes que clasificaron una determinada característica en primer lugar, es decir, como la más importante. La pregunta completa es la siguiente: Clasifique por orden de importancia las características que debería reunir un euro digital. a. Quiero poder utilizarlo en toda la zona del euro. b. Quiero que mis pagos continúen siendo una cuestión privada. c. Quiero poder utilizarlo con mi smartphone y en terminales de pago. d. Quiero poder realizar un pago aun cuando no haya conexión a Internet o eléctrica. e. Quiero que sea fácil de usar. f. Quiero utilizar un euro digital sin soportar costes adicionales. g. Quiero que tenga forma de dispositivo físico específico. h. Quiero que sea un medio de pago seguro. i. Quiero que mis operaciones se realicen al instante.
  4. El cuestionario incluía dos preguntas abiertas (preguntas 5 y 6) sobre el papel de los intermediarios supervisados en la prestación de servicios digitales en euros. Las preguntas eran las siguientes: En su opinión, ¿qué papel deberían desempeñar los bancos, las entidades de pago y otras entidades comerciales en la oferta de un euro digital a los usuarios finales? (pregunta 5) y Un euro digital podría permitir a los bancos y a otras entidades ofrecer servicios adicionales, además de simples pagos, lo que redundaría en beneficio de los ciudadanos y las empresas. En su opinión, ¿qué servicios, funcionalidades o usos son factibles y deberían considerarse al desarrollar un euro digital? (pregunta 6). En preguntas abiertas como estas se utilizaron tanto evaluaciones manuales como herramientas automatizadas (minería de texto y procesamiento del lenguaje natural) para analizar las respuestas.
  5. Se pidió a los participantes que indicaran qué características debería reunir el euro digital para facilitar los pagos en otras monedas (pregunta 15). Muchos mencionaron: rapidez de las operaciones, bajo coste y transparencia de los tipos de cambio.
  6. Para que los pagos sigan siendo una cuestión privada, habría que proteger diferentes tipos de datos, incluida la identidad del usuario, los datos sobre pagos individuales (por ejemplo, el importe del pago) y los metadatos de la operación (por ejemplo, la dirección IP del dispositivo utilizado).
  7. El grado de privacidad podría variar, por ejemplo, dependiendo del importe de la operación digital en euros o de si el pago se realiza de forma remota o en persona.
  8. La Directiva (UE) 2015/849 relativa a la prevención de la utilización del sistema financiero para el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo requiere a los Estados miembros asegurar que las entidades obligadas apliquen medidas de diligencia debida con respecto a sus clientes (incluida la identificación y comprobación de la identidad del cliente o titular real) para comerciar con bienes y para pagos que se efectúen o se reciban en efectivo y por importe igual o superior a 10.000 euros.
  9. Este sería el caso de un euro digital basado en un instrumento offline al portador, en el que el ordenante y el beneficiario serían responsables de verificar cualquier transferencia de valor entre ellos, como es el caso de los pagos en efectivo.
  10. Vea el apéndice para más detalles.
  11. Por ejemplo, la disponibilidad de un euro digital podría facilitar la agregación de cuentas para mejorar el desarrollo y acceso a servicios paneuropeos de usuario final y el suministro de interfaces de usuario innovadoras.
  12. Por ejemplo, un pago podría estar condicionado a un evento específico, como recibir una compra.
  13. Véase también la Hoja de ruta del G20 sobre la mejora de los pagos transfronterizos, que incluye como área de interés las monedas digitales de banco central. Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) (2020), Enhancing Cross-border Payments – Stage 3 roadmap, 13 de octubre.
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