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Luis de Guindos
Vice-President of the European Central Bank
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Entrevista con El Mundo

Entrevista de Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, realizada por Carlos Segovia el 20 de marzo de 2026

23 March 2026

¿Qué consecuencias va a tener la Guerra en Oriente Próximo para la economía de la Eurozona?

En la reunión que mantuvimos el pasado jueves constatamos en el BCE que el impacto va a ser intenso tanto en crecimiento como en inflación. Cuanto más largo sea el conflicto y cuanto más extenso sea, el impacto va a ser evidentemente mayor.

¿Qué escenario central de duración de este conflicto manejan en el BCE?

En nuestras proyecciones no especificamos la duración exacta del conflicto, sino que incluimos cálculos respecto a cuánto tiempo durarán los shocks en los mercados energéticos. El escenario base prevé un pico en los precios de la energía en el segundo trimestre de 2026, seguido de una rápida caída en los precios del petróleo y el gas. En el escenario adverso, se prevé que la crisis se extienda hasta el tercer trimestre de 2026, tras lo cual el suministro se normalizaría. Y en el escenario más grave, la crisis sería más pronunciada y la situación solo comenzaría a normalizarse a principios del próximo año y de forma más lenta que en los escenarios anteriores, manteniéndose los precios en niveles generalmente más altos. Es decir, no solamente es relevante el pico en términos de precios, sino la duración de este incremento de precios de energía, lo que define los escenarios alternativos.

¿Podría llegar a provocar una recesión en la Eurozona esta guerra?

No, no está previsto. Incluso en los escenarios más severos siempre hay crecimiento positivo, pero yo no me fijaría tanto en los números concretos. Las proyecciones siempre son difíciles y mucho más en el contexto actual.

¿Es previsible una subida de tipos de interés en el BCE en los próximos meses antes del verano?

Nuestra estrategia es actuar en función de los datos. En las próximas reuniones los analizaremos.

¿Qué datos concretamente?

Vamos tener en cuenta, naturalmente, la evolución de la inflación, tanto general como subyacente, y es muy importante cómo evolucionan las expectativas inflacionistas de los distintos agentes económicos. Simultáneamente también vigilaremos la evolución concreta de los precios de la energía, de los fertilizantes, de los alimentos, etcétera. Pero no hay ninguna decisión predeterminada sobre los tipos. En el próximo consejo del BCE en abril, tendremos más datos sobre el conflicto, que es la fuente fundamental de incertidumbre y, a partir de ahí, decidiremos.

Para que lo entiendan los ciudadanos, ¿es más probable ahora ver subidas de tipos que volver a alguna bajada?

Estamos abiertos a responder cómo sea necesario. Obviamente, estamos preocupados por la situación. La política monetaria no puede evitar que haya un primer impacto como consecuencia de la guerra, tanto en inflación como crecimiento, pero el BCE sí puede vigilar la situación y estar atento a los posibles efectos de segunda ronda.

¿Qué pueden hacer los otros actores económicos como gobiernos, empresas, sindicatos aparte del BCE?

Habrá que ver cuál es la actuación en política fiscal y cuál es el comportamiento de los diferentes agentes económicos. Lo primero es que, independientemente de que tengamos dudas sobre la duración, creemos que es importante que se perciba como un shock transitorio, aunque es cierto que el nivel de incertidumbre es enorme. Los agentes económicos, incluidos los gobiernos, tendrán que actuar teniendo en consideración este elemento de transitoriedad, porque si no, los efectos de segunda ronda se producirán en el sentido negativo. Y, entonces, evidentemente obligarán a los bancos centrales a actuar.

¿Qué le parece que los ministros de Hacienda de Italia o de España pidan desactivar otra vez las reglas de déficit para tener más margen de gasto en esta crisis?

Eso es competencia de la Comisión Europea, pero también hay que tener en cuenta varios factores. En primer lugar, que hay nuevas reglas fiscales. En segundo, que los países europeos ya se han comprometido a hacer un esfuerzo importante de gasto en defensa, pasando del 2% al 3,5% del PIB. Los gobiernos pueden tomar medidas fiscales por el actual conflicto en Oriente Próximo, pero recomendamos que estas sean temporales y que estén especialmente definidas para aquellos colectivos más vulnerables que van a sufrir con más intensidad el incremento del precio de la energía.

Por tanto, ¿no se deben adoptar rebajas fiscales generalizadas?

El BCE nunca ha recomendado medidas generales en estas circunstancias, siempre medidas específicas temporales y no indiscriminadas.

¿Qué opina de las que acaba de adoptar el Gobierno español?

No entro en casos de países concretos.

¿De qué margen disponen los países más endeudados como Italia, Francia o España para afrontar esta crisis?

El margen presupuestario es reducido, porque el déficit público está de media en el 3% con respecto al PIB y la deuda, próxima al 90% del PIB. Además, hay que tener en cuenta, como he señalado antes, que hay un compromiso adquirido para hacer un esfuerzo adicional en defensa, que es una prioridad existencial para Europa.

Sin embargo, las primas de riesgo son bajas. ¿Eso quiere decir que los mercados están apostando que que los países más endeudados pueden con todo: subir las pensiones, afrontar el gasto militar o esta crisis?

Desde el inicio del conflicto hemos visto una apreciación del dólar y un mejor comportamiento de los mercados de Estados Unidos que los europeos. También una cierta subida de los tipos de la deuda soberana. Eso indica que los mercados creen que el conflicto no va a ser muy largo y no va a tener mucho coste, pero la incertidumbre que nos afecta a nosotros también afecta a los mercados.

Por tanto los Gobiernos no deben confiarse con este escenario de los mercados...

Es importante que todos tengamos en cuenta el elevado nivel de incertidumbre.

¿Hasta qué punto es importante que los gobiernos aprueben presupuestos cada año? El Gobierno español no los presenta...

Los presupuestos son el principal instrumento de política económica de cualquier gobierno, sobre todo en momentos de alta incertidumbre. Y eso vale para España y para todos los países de la Eurozona.

Es decir, ¿con el conflicto actual en Oriente Próximo es más importante aún tener presupuestos?

Es incluso más importante, porque tener presupuestos no solo no es incompatible, sino que facilita la toma de decisiones y adoptar medidas para paliar el shock energético. La cuestión principal además es cuál es la razón de la falta de presupuestos. Lo que sería preocupante es que los gobiernos no tuvieran capacidad de aprobar medidas y actuaciones concretas en el Parlamento.

Justo lo que pasa en España...

No me quiero referir a ningún país concreto, pero la falta de presupuesto consecuencia de la falta de una mayoría clara en el Parlamento no refleja solamente el problema de que no haya presupuestos, sino que indica incapacidad para adoptar otras medidas en un momento delicado como este.

¿Es la debilidad de los gobiernos y el riesgo político una traba fundamental actual de la Eurozona?

Evidentemente existen divisiones internas en muchos parlamentos, pero ha habido avances. En el caso de Francia, se han aprobado presupuestos, también en el caso de Bélgica. En un momento de enorme incertidumbre, de enorme volatilidad, tener capacidad de aprobar presupuestos y tenerlos en vigor es fundamental y una señal positiva para la percepción de los mercados.

¿Cómo cree que debe reaccionar la Unión Europea frente a las amenazas de Donald Trump? ¿La política de apaciguamiento está funcionando?

Es importante que Europa adquiera independencia y autonomía adicional en relación con los Estados Unidos. Un ejemplo claro al respecto es la defensa. Europa tiene la amenaza de Rusia y nos encontramos con que el paraguas de Estados Unidos de algún modo se va cerrando poco a poco. También hay que ser más autónomos en lo que tiene que ver con la tecnología, la nube, la inteligencia artificial o, por ejemplo, cuestiones como los medios de pago.

En medios de pago Europa es absolutamente dependendiente de las compañías estadounidenses de tarjetas de crédito...

Así es. Los principales medios de pago en Europa están controlados por empresas americanas y por eso nosotros defendemos que para avanzar en esta autonomía estratégica que comentaba anteriormente es muy importante acelerar la introducción del euro digital.

Sin embargo, es muy polémica la introducción del euro digital incluso para economistas liberales. Usted es un liberal. ¿Cómo defiende usted este nuevo instrumento?

El euro digital se puede defender perfectamente desde una perspectiva liberal, porque esto es una alternativa más. No excluye nada. No excluye, en primer lugar, el efectivo. Y no excluye que el sector privado pueda lanzar sus propios proyectos. La realidad es que no existe un proyecto para el conjunto de la zona euro de medio de pago y estaríamos encantados todos de tenerlo. El euro digital será una especie de monedero digital para toda Europa que estará incluido en nuestros teléfonos móviles.

Se acaba su mandato de ocho años. ¿Ve posible que haya vuelva a haber un español en el Comité Ejecutivo el año que viene?

No sé si ya el año que viene, pero yo espero que lo haya pronto. Habrá varios puestos que vencen en los próximos años y España es una economía muy importante de la zona euro, que además tiene un sistema financiero saneado y es competitiva.

¿Sería posible para España por primera vez optar a la presidencia del BCE?

Siempre es posible, y ya veremos. Queda bastante tiempo para el cambio de presidencia, porque, más allá de rumores, la Presidenta Christine Lagarde ha trasmitido su intención de acabar su mandato.

¿Debería el Gobierno jugar la baza de presentar a Pablo Hernández de Cos al ser el mejor colocado?

Pablo fue muy buen gobernador y está ahora en el BIS. Sería una buena alternativa, pero es el Gobierno el que sabe cuáles son las circunstancias y cuáles son las bazas que pueden jugar. Yo creo que más allá de los nombres concretos, lo fundamental es que haya presencia española en la Ejecutiva del BCE.

¿Cómo llega la economía española a esta crisis?

La economía española ha tenido dos ventajas desde la pasada década que han sido muy importantes. La primera es que ganó muchísima competitividad y la segunda, que tras la grave crisis, el sector bancario español es ahora sólido, en términos de capital y de liquidez, y es capaz de cumplir su papel de financiación. Además, después de la pandemia, ha habido otros factores coyunturales que han favorecido el crecimiento en el país.

¿Cuáles?

El más importante ha sido el incremento de la población por la inmigración, que es indispensable para España. Los cálculos internos que tenemos en el BCE es que este incremento de la población prácticamente explica más de la mitad del aumento del PIB español. Otro factor es que han llegado más de 55.000 millones de transferencias no reembolsables de los llamados fondos europeos de Nueva Generación.

Que habrá que invertir adecuadamente...

Sí, por supuesto. Hay que invertirlos bien, pero de momento ha sido financiación sin coste y sin necesidad de devolver. Y un tercer factor es el turismo. Con todo ello el crecimiento del PIB de España prácticamente ha doblado el de la media europea, aunque en términos del PIB per cápita o del consumo per cápita, el crecimiento es mucho más limitado. Ahora hay que vigilar porque estos factores coyunturales tienen sus limitaciones.

¿Cuáles?

Con un aumento muy importante de la población también aumenta la demanda de vivienda de alquiler. Al mismo tiempo, en España está habiendo una regulación que no favorece la oferta de alquiler. Esos dos factores juntos han llevado a un incremento importante de los precios y generado un cuello de botella que afecta especialmente a los jóvenes. Por lo tanto, sería fundamental revisar la regulación para fomentar la oferta de alquiler.

Mayor población significa también más demanda de servicios públicos...

Y eso es otro cuello de botella, porque un aumento grande de población obliga a redefinir los servicios públicos para que no se produzca un deterioro de los mismos.

Eso supone más esfuerzo público para potenciar esos servicios en una etapa en que hay que controlar el déficit...

España va cumpliendo el objetivo de déficit público, pero con un incremento muy fuerte de la recaudación y sin reducir significativamente la emisión de deuda pública. La reducción del déficit estructural ha sido, por consiguiente, mucho más moderada. Habría sido positivo llegar a unas circunstancias de enorme incertidumbre como las actuales con un colchón fiscal más importante para hacer frente a las medidas necesarias.

El Gobierno ha sido crítico con el llamado 'banco malo', la Sareb, que creó usted, por las fuertes pérdidas que ha generado. ¿Qué lectura hace casi quince años después?

Aquello fue una propuesta conjunta del BCE, la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional. No fue una invención ni de Rajoy ni mía. Fue un proceso importante para el saneamiento de las entidades de crédito. Y la lógica de la Sareb era ganar tiempo, es decir, financiar esas viviendas o esos activos inmobiliarios y esperar a que subiera el precio de la vivienda en un entorno temporal de diez o quince años para poder pagar la deuda que se emitió para financiar esa compra de viviendas de antiguas cajas de ahorro. Esa lógica se ha cumplido.

El Gobierno ha decidido no intentar recuper más dinero con la Sareb y hacer en cambio política social. ¿Le parece mal?

Es una elección política. El Gobierno podía haber aprovechado esta revalorización de vivienda para devolver la deuda o utilizar estas viviendas para hacer política social. Es una elección. Lo que no puede ser es hacer las dos cosas al mismo tiempo.

¿Le ha sorprendido que el Banco de España apenas opine ya sobre la política económica del Gobierno?

En el personal del Banco de España hay magníficos profesionales, con un conocimiento muy profundo de la economía española y estoy convencido de que la institución antes o después continuará haciendo informes al respecto.

¿A qué se dedicará usted al dejar el BCE?

Tengo una oferta de una universidad privada para crear una cátedra de política económica europea. También de alguna escuela de negocios para colaborar con ellos. Es decir, actividades relacionadas con la educación, tanto universitaria como en una escuela de negocios.

¿Y volver a la política ya nunca jamás?

Yo ya fui ministro seis años y medio. Con esa experiencia y los ocho años como vicepresidente del BCE creo que puedo hacer aportaciones muy importantes al interés general sin tener que ocupar necesariamente cargos públicos.

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