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Necesitamos una estrategia europea coordinada para los préstamos dudosos
¿Qué hacer con el mercado europeo de los limones?

Artículo de opinión de Vítor Constâncio, vicepresidente del BCE, publicado en Expansión, 5 de julio de 2017

Uno de los problemas más urgentes que afrontan las entidades de crédito en la zona del euro es el casi billón de euros de activos dudosos que acumulan en sus balances. Pese a haberse reducido gradualmente desde el máximo del 8 % registrado en 2013, la ratio media de préstamos dudosos en la zona del euro continúa en el 6 % y muestra diferencias notables entre países: en seis de ellos supera, en algunos casos con creces, el 10 %. Esta cuestión no afecta solo a las entidades. La otra cara de los préstamos dudosos es el sobreendeudamiento de los hogares y las empresas y esto plantea un problema macroeconómico. Los bancos restringen su oferta de crédito y las empresas en dificultades reducen su inversión, lo que a su vez frena el crecimiento.

Los problemas de calidad de los activos se vieron agravados por la crisis financiera mundial. Cuando estalló la crisis, el incremento de los activos dudosos limitó la capacidad de muchas entidades para gestionarlos.

La resolución de los activos dudosos, sin ser el remedio para todos los males bancarios, podría aportar considerables beneficios. Aunque es difícil estimar los efectos de resolver dichos activos, un análisis de escenarios indica que si se lograse transformar los activos improductivos en productivos, la rentabilidad agregada sobre fondos propios de las entidades de crédito de la zona del euro podría incrementarse en más de un punto porcentual, y los sectores bancarios de algunos países podrían recuperar hasta cinco puntos porcentuales.

Por tanto, es esencial encontrar una solución a este problema, aunque hemos de reconocer que llevará tiempo y que seguramente no exista una «varita mágica». Será necesaria una estrategia integral que combine distintos instrumentos. El BCE ya está trabajando en ello y ha dado orientaciones precisas a las entidades que supervisa directamente. Pero la actuación supervisora no es suficiente por sí sola. El sector privado y las autoridades nacionales y europeas también tienen un papel que desempeñar.

Varios obstáculos importantes afectan a los precios de los activos dudosos en la zona del euro, con distinto grado de intensidad según el país de que se trate. El mercado de activos problemáticos puede definirse como un mercado de limones, en el que los inversores exigen una prima para protegerse de la posibilidad de que los bancos, mejor informados, intenten venderles activos de una calidad crediticia inferior a lo que podría parecer a simple vista. Ello hace que la actividad en este mercado sea limitada, pues los precios que los inversores están dispuestos a pagar son mucho más bajos que los precios a los que las entidades estarían dispuestas a vender.

Las ineficiencias estructurales en la exigibilidad de las deudas y la ejecución de las garantías también lastran la actividad en este mercado. Los procedimientos judiciales para reclamar una simple deuda pueden prolongarse en exceso y tener costes demasiado elevados en muchos países de la zona del euro. Por el lado de la demanda, la alta incertidumbre en cuanto a las recuperaciones y los plazos, y las barreras de entrada, como los requisitos para obtener una licencia, también disuaden a los inversores.

Estos síntomas de fallos en el mercado, agravados por las limitaciones legales, hacen necesaria una respuesta de política. Las autoridades europeas y nacionales deberían poner en marcha una estrategia integral que combine diversos instrumentos adecuados para abordar eficazmente el problema de los préstamos dudosos en Europa. Un aspecto clave de esa estrategia será alinear los incentivos de todos los participantes: bancos, inversores y autoridades.

Algunos de dichos instrumentos son especialmente prometedores. Las sociedades nacionales de gestión de activos, cuando están diseñadas correctamente, han demostrado su capacidad para aliviar la carga de los préstamos dudosos y recuperar el valor de los activos. Disponer de un plan para este tipo de sociedades —esencialmente una guía para constituirlas— ahorraría tiempo y dinero a las autoridades. Además de aclarar en detalle su encaje en el marco jurídico de la UE, dicho plan debería identificar las mejores prácticas internacionales en aspectos clave de estas sociedades, como son las clases de activos admisibles, los requisitos de participación, la valoración de activos, las estructuras de capital y financiación, y la gobernanza.

Junto con las sociedades de gestión de activos, los programas de titulización también tienen potencial para activar el mercado secundario de préstamos dudosos, si bien podrían precisar de una intervención de las autoridades públicas que transmita claramente la determinación de los Gobiernos de culminar reformas estructurales que mejoren la valoración de los activos. La posibilidad de crear plataformas de negociación o cámaras de compensación de activos dudosos también debería explorarse a fondo, incluso a nivel de la zona del euro, para mejorar la transparencia de estos activos y estimular la negociación.

Ahora bien, para que sean un éxito, todas estas opciones requieren avanzar considerablemente en las reformas estructurales relativas a los procedimientos de ejecución de deudas y a la reducción de la asimetría de información.

Si estas medidas resultan creíbles, los inversores reconocerán el cambio en la política y se mostrarán dispuestos a pagar más por los activos problemáticos. La Comisión Europea ha anunciado recientemente que prepara una propuesta de estrategia integral y coordinada para los activos dudosos, que incluirá un plan sobre sociedades de gestión de activos nacionales. Una vez se apruebe, será imperativa una actuación rápida y decisiva de todas las autoridades relevantes para aplicar las medidas necesarias frente al problema de los activos dudosos y fortalecer con ello la recuperación europea. Lograr este objetivo requerirá importantes esfuerzos en varios frentes. Ni soluciones parciales ni nuevos aplazamientos son opciones viables si queremos reducir la carga de los activos dudosos y evitar que vuelvan a acumularse durante la fase baja del ciclo.

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