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Entrevista con Bild

Entrevista a Mario Draghi, presidente del BCE, por Kai Diekmann, Nikolaus Blome y Daniel Biskup concedida el 25 de abril de 2016 y publicada el 28 de abril de 2016

Entrevista a Mario Draghi, presidente del BCE, por Kai Diekmann, Nikolaus Blome y Daniel Biskup concedida el 25 de abril de 2016 y publicada el 28 de abril de 2016

BILD: Sr. Draghi, cuando asumió la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) hace poco más de cuatro años, los alemanes temían que, siendo italiano, crearía demasiada inflación. Ahora, ni siquiera un italiano puede generar suficiente inflación. ¿Qué es lo que va mal?

Mario Draghi (ríe): Nada. Los alemanes pueden tener la seguridad de que el presidente del BCE está haciendo todo lo posible para que la inflación recupere el nivel adecuado. Nuestro mandato es la estabilidad de precios, lo que significa un nivel de inflación justo por debajo del 2 %.

BILD: Para lograrlo, ha rebajado los tipos de interés a cero. Los ahorros de los alemanes se están derritiendo como la mantequilla. ¿Ha pensado en esto?

Draghi: Tenemos muy presente la situación de los ahorradores. Y los alemanes no son los únicos que tienen que afrontar tipos de interés bajos. Pero los tipos de interés son bajos porque el crecimiento es bajo y porque la inflación es demasiado baja. Piense en la alternativa: subir los tipos ahora sería perjudicial para la economía y abriría la puerta a la deflación, el desempleo y la recesión. El interés sobre el ahorro viene del crecimiento, de forma que lo que conviene a los ahorradores es que la inflación se estabilice y que el crecimiento se fortalezca. Además, muchos ahorradores se benefician de los bajos tipos de interés ya que también son compradores de viviendas, contribuyentes, empresarios o empleados de empresas que se están viendo favorecidas.

BILD: En Alemania los efectos adversos son predominantes. Ahorrar para la jubilación se está haciendo cada vez más difícil…

Draghi: Hay que recordar que lo que cuenta es el rendimiento de los ahorros en términos reales, es decir, el interés menos la inflación. Esta diferencia es mayor ahora que en los noventa. En aquel entonces los intereses que generaban las cartillas de ahorro podían ser más altos, pero las tasas de inflación eran por lo general aún más elevadas, de forma que con el dinero obtenido se podía comprar menos. Por otra parte, las personas también pueden influir en la rentabilidad de sus ahorros incluso cuando los tipos de interés son bajos. El dinero, además de mantenerse en una cuenta de ahorro, puede invertirse de otras formas. El Bundesbank mostró hace poco que el rendimiento medio de los activos de los hogares alemanes es de un 2 % aproximadamente.

BILD: Entonces, ¿la culpa es de los ahorradores alemanes?

Draghi: No, pero hay otras alternativas para invertir el ahorro. En Estados Unidos, los ahorradores han tenido que afrontar siete años con tipos de interés cero. No obstante, los bancos, las aseguradoras y el sistema financiero siguieron funcionando. El dinero se invirtió de otras formas que, en última instancia, permitieron obtener un rendimiento razonable.

BILD: El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que le ha apoyado durante años, es ahora uno de sus críticos más severos, y ha manifestado que sus políticas están perjudicando a los ahorradores y dando fuerza a los partidos populistas. ¿Cómo encaja esto?

Draghi: En mi trabajo no me tomo nada personalmente. Un debate mesurado y constructivo, no solo nos satisface, sino que nos ayuda a explicar nuestras políticas.

BILD: ¿De verdad?

Draghi: Sí. Pero una cosa está clara: el BCE obedece la ley, no a los políticos. O como dijo uno de mis predecesores, es normal que los políticos comenten nuestra actuación. Lo anormal sería que los escucháramos.

BILD: ¿Amenazan las críticas del ministro de Finanzas o del vicecanciller alemán la independencia del BCE?

Draghi: No. Pero el mero hecho de que se perciban como un ataque a la independencia del BCE puede desconcertar a las empresas y a los consumidores, que podrían aplazar decisiones de inversión y de gasto que favorecen el empleo y el crecimiento. Esto podría obligar al banco central a hacer más para lograr la estabilidad de precios.

BILD: ¿Tiene algo que ver la dureza de las críticas en Alemania con que Ud. sea italiano? ¿Qué opina de las reivindicaciones para que el próximo presidente del BCE sea alemán?

Draghi: A nadie más que a los medios alemanes le importa que yo sea italiano. ¿Qué cambiaría si el Presidente fuera alemán? Nada en absoluto. Él o ella habría hecho lo mismo que nosotros ahora. Todos los demás grandes bancos centrales del mundo están aplicando políticas similares.

BILD: Pero es precisamente esta política de dinero barato lo que no está funcionando…

Draghi: No es cierto. Nuestra política está funcionando, pero debemos ser pacientes; la confianza de los inversores aún no se ha recuperado completamente. Desde hace dos años la economía de la zona del euro crece un mes tras otro, los bancos conceden créditos y el desempleo se reduce de forma continuada. Asimismo, los países de la zona del euro pueden aumentar ahora sus importaciones de Alemania, lo que para las empresas alemanas compensa en parte el descenso de los intercambios con China. Pero es un proceso lento porque esta crisis ha sido más grave que nada de lo vivido desde la Segunda Guerra Mundial.

BILD: ¿Y cuándo volverán a aumentar los tipos de interés?

Draghi: La respuesta es muy simple: cuando la economía vuelva a crecer con fuerza y la inflación sea más elevada de lo que es actualmente. Los bajos tipos de interés de hoy traerán tipos más altos mañana.

BILD: Con su política de dinero barato, ¿no está el BCE contribuyendo a que países de la zona del euro como Italia o Francia puedan eludir con demasiada facilidad reformas necesarias pero impopulares?

Draghi: No. La mayoría de los Gobiernos está actuando, aunque demasiado despacio para mi gusto. Convendría que todos hicieran más. Sin embargo, no es algo que dependa esencialmente del BCE ni de sus políticas. La mayoría de los países introdujeron reformas cuando el nivel de los tipos de interés ya era muy bajo. Asimismo, las reformas de los sistemas judiciales, de las leyes electorales o de las legislaciones laborales, por ejemplo, no tienen mucho que ver con los tipos de interés. Por tanto, el argumento de que tenemos que mantener la presión no me parece convincente. No es nuestra tarea y no sería democrático que un banco central dictara a Gobiernos democráticamente elegidos lo que tienen que hacer.

BILD: Sr. Draghi, en su primera entrevista al diario BILD hace cuatro años, hablamos mucho sobre Grecia. El país aún no se ha recuperado, pese a haber recibido cientos de miles de millones en créditos de emergencia. ¿Cuándo terminará esta locura?

Draghi: El evidente que el año pasado Grecia sufrió un revés económico. Ahora todo el mundo sabe que el crecimiento no es posible sin reformas. Y lo que el país y sus ciudadanos necesitan es, sobre todo, crecimiento. Grecia ha realizado muchas reformas en los últimos meses y se ha comprometido a seguir por ese camino.

BILD: ¿Es el euro parte de la solución para Grecia o parte del problema?

Draghi: Las dificultades de Grecia tienen poco que ver con el euro. Tendría que acometer reformas en cualquier caso. En la zona del euro, Grecia puede llevarlas a cabo con el apoyo de sus socios. Pero una cosa debe estar clara: decidir quién debe formar parte o no de la zona del euro no corresponde al BCE. Esa cuestión corresponde a los Estados miembros.

BILD: Ahora están más divididos que nunca. ¿Es ese el mayor peligro para Europa?

Draghi: Estamos atravesando varias crisis que están relacionadas entre sí y que se refuerzan mutuamente. Por ello es fundamental resistir a cualquier tipo de nacionalismo o aislacionismo. Ambos están en auge y eso me preocupa mucho.

BILD: En el Reino Unido pronto habrá una votación sobre su salida completa de la Unión Europea…

Draghi: No puedo ni quiero creer que los británicos voten a favor de marcharse, porque juntos somos más fuertes. Pero si lo hacen, debe quedar claro que perderán las ventajas del mercado único.

BILD: Si pudiera pedirle un deseo a la canciller Merkel, ¿cuál sería?

Draghi: Que siga adelante. Es el ancla de la Unión Europea.

BILD: Y una última pregunta. El Bundestag le ha invitado de nuevo, ¿va a ir?

Draghi: Por supuesto. Será un placer.

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