La puesta en circulación de los billetes y monedas en euros

Eugenio Domingo Solans Miembro del Consejo de Gobierno y del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo, Intervención en la Conferencia "Campaña de Información Euro 2002". Banco de España, Madrid, 4 de abril de 2001.

La puesta en circulación de los billetes y monedas en euros a partir del primer día de enero del 2002 debe guiarse por un principio fundamental: conseguir una sustitución suave y fluida de los billetes y monedas denominados en pesetas por los nuevos billetes y monedas en euros. La consecución de este objetivo es un desafío no sólo para las autoridades nacionales y el Eurosistema, es decir, para el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales nacionales, en nuestro caso el Banco de España, sino para toda la sociedad europea y, por tanto, española. Es una operación logística compleja e importante, que supone la culminación del proceso de Unión Monetaria Europea. La consecución de este objetivo requiere de la colaboración de todos los estamentos sociales.

Para que la sustitución de las pesetas por euros se haga con suavidad y fluidez es preciso que la sociedad española comprenda que esta operación es beneficiosa. Sólo así adoptará una actitud receptiva y de plena cooperación. Tenemos que hacer comprender que la introducción de los nuevos billetes y monedas en euros no sólo es necesaria sino ventajosa para todos. No voy a negar que la operación de sustitución de pesetas por euros nos causará a todos algunas incomodidades, pero no cabe ninguna duda de que va a valer la pena. Lo comparo con lo que ocurre cuando hacemos una reforma en nuestra casa: mientras duran las obras soportamos inconvenientes, pero luego nos quedamos contentos con el resultado obtenido y pensamos que fue una lástima no haberlo podido hacer antes.

El euro ya es nuestra moneda desde el 1° de enero de 1999 y de hecho se usa ya en muchas transacciones y valoraciones. La anomalía, el inconveniente, es que para los pagos en efectivo y, por lo tanto, al fijar muchos precios todavía tenemos que usar cifras expresadas en pesetas. Este inconveniente o imperfección se terminará con la introducción de los billetes y monedas de euro, de modo que todas las transacciones y todos los precios se harán y estarán expresados en la misma unidad monetaria y no en dos como ahora. La conclusión es clara: los euros no se introducen para complicarnos la vida sino por el contrario para facilitárnosla, para acabar con una anomalía que plantea inconvenientes, para perfeccionar la Unión Monetaria.

Para que la operación de retirada de las pesetas e introducción de los euros sea un éxito, en estos momentos lo prioritario es informar bien al público. Los medios de comunicación, tanto públicos como privados, deben jugar un papel importante al respecto. De antemano agradezco a los medios de comunicación su esfuerzo, su cooperación y el positivo enfoque que estoy seguro darán a esta operación.

Para facilitar la información, el Eurosistema preparó y ha empezado a desarrollar la Campaña de Información Euro 2002, bajo el lema "El euro. Nuestra moneda", de la que forma parte esta Conferencia organizada por el Banco de España, similar a otras organizadas en los restantes once países de la Unión Monetaria Europa. La Campaña "El euro. Nuestra moneda" es más especializada que la que desarrolla el Ministerio de Economía y la complementa. Como parte de la Campaña, se ha diseñado una página web específica (www.euro.ecb.int) en la que desde comienzos de este año se ofrece información detallada en los once idiomas oficiales de la Unión Europea sobre los billetes y monedas de euro y su próxima introducción. Les recomiendo que visiten la página web del euro y animen a sus niños a que jueguen con los euros en la parte reservada para ellos, pues nosotros acabaremos aprendiendo de ellos.

También forman parte de la Campaña de Información Euro 2002 acciones concretas con grupos o instituciones con los que el Eurosistema desea "asociarse" porque entendemos que pueden y deben jugar un papel relevante en la introducción de los euros, multiplicando el impacto de nuestra campaña informativa: me refiero a entidades de crédito, grandes empresas no financieras, minoristas, instituciones educativas, etc. El Eurosistema pondrá a disposición de todas las partes interesadas los medios necesarios para que puedan facilitar una buena información y desarrollar una buena comunicación con su público. No hace falta decir que nos preocupan especialmente los grupos que pueden encontrar - diría yo - "menos fácil" la adaptación al euro, como son los ancianos, los minusválidos, los sordomudos, los ciegos, etc. Ellos recibirán una información a la medida de sus necesidades y - no sería la primera vez que ocurre - igual nos acabarán dando a todos una lección de adaptación y aceptación de los euros.

La Campaña "El euro. Nuestra moneda" se intensificará y culminará en los últimos meses de este año y primeras semanas del 2002 con la explicación detallada del diseño y de la configuración de los nuevos billetes y monedas, de las medidas de seguridad contenidas en los billetes de euro que el público deba conocer, de las denominaciones de los billetes y de las monedas y de los principales aspectos de la operación de introducción de los euros a partir del 1° de enero del 2002, así como de la progresiva retirada de las pesetas en las primeras semanas del año. Voy a desarrollar a continuación algunos de estos puntos.

En cuanto al diseño y a la configuración de los billetes de euro, lo primero que hay que decir es que los billetes de euro de una misma denominación serán idénticos con independencia del país donde hayan sido puestos en circulación y en consecuencia circularán y serán aceptados en todos los países del euro. No habrá pues diferencias nacionales en ninguna de las dos caras del billete. En cambio, sólo una de las caras de las monedas de cada denominación será idéntico pero la otra diferirá según los países. La apariencia general de las monedas de la misma denominación y su estructura y características técnicas (forma, diámetro, grosor, peso, color, composición metálica, conductividad, etc.) será idéntica en todos los casos, por lo que serán fácilmente identificables aun teniendo un diferente diseño en una de sus caras y, desde luego, circularán y serán aceptadas en todos los países del euro. La diversidad no creará confusión.

Los billetes de euro incorporan los últimos avances en medidas de seguridad. Las que deban conocerse por el público se desvelarán a partir de septiembre, pero no antes por razones de seguridad. Las reproducciones de billetes de euros que ya ahora pueden ver en el web no contienen las medidas de seguridad y algunos rasgos se han cambiado a propósito, de modo que sólo dan una idea de la apariencia general. Cabe esperar que nadie se deje engañar con posibles reproducciones de estas muestras ficticias. Hay una regla fácil para el público en general, que animaría a los medios de comunicación a difundir: no aceptar ningún billete de euro antes del 1° de enero de 2002, puesto que los billetes - no las monedas, pero sí los billetes - no se van a distribuir al público antes de las uvas de año nuevo del 2002.

Donde hay un billete de banco, y más si es de una moneda de amplio uso internacional como el euro, hay riesgos de falsificación. Aunque los billetes de euro incorporen los últimos y más sofisticados avances en medidas de seguridad y aunque se estén tomando toda clase de medidas en colaboración con la Comisión Europea y Europol y con las instancias nacionales, ello no basta para reducir al máximo el riesgo de falsificaciones: se necesita, además, la activa colaboración del público que, especialmente al comienzo, hasta que no esté tan familiarizado con los euros como lo está ahora con las pesetas, tiene que prestar una atención especial a los billetes que reciba.

En cuanto a las denominaciones de los billetes y de las monedas de euro, se produce un gran cambio de escala con respecto a las pesetas, en consonancia con la relación de conversión de 1 euro igual a 166,386 pesetas, relación fija e irrevocable desde el 1° de enero de 1999. La gran diferencia de valor entre la unidad de cuenta del euro y de la peseta tiene para los españoles una ventaja que no se da en todos los países de la Unión Monetaria y es que ayudará a evitar confusiones durante el período de doble circulación de euros y pesetas. El montante de la cifra, en cada caso concreto, no deberá ofrecer dudas acerca de si se trata de euros o de pesetas: por ejemplo, una factura de la luz de un importe del orden de 100 está claro que está en euros.

El cambio de escala hace que vuelvan los céntimos y que un céntimo no sea despreciable: 60 céntimos de euro son veinte duros. El público no debe, pues, admitir redondeos y debe pagar y cobrar "al céntimo". La expresión "ni un céntimo" vuelve a tener sentido en nuestra lengua con el euro. En el otro extremo, muy pocos serán "millonarios", a diferencia de lo que ahora ocurre con la peseta. En lo de los céntimos, los mayores nos llevan ventaja puesto que ya los usaron en el pasado y podrán ayudar a los jóvenes a desenvolverse fácilmente con ellos.

En resumidas cuentas, con los euros habrá siete denominaciones o valores faciales de billetes - EUR 5, EUR 10, EUR 20, EUR 50, EUR 100, EUR 200 y EUR 500 - y ocho denominaciones o valores faciales de monedas: 1 cent, 2 cents, 5 cents, 10 cents, 20 cents, 50 cents, EUR 1 y EUR 2. Obsérvese que tanto las monedas como los billetes de euro siguen, sin excepción alguna, la secuencia básica 1-2-5: 1-2-5, 10-20-50, 100-200-500 (1 cent-2 cents-5 cents, 10 cents-20 cents-50 cents, EUR 1-EUR 2-EUR 5, EUR 10-EUR 20-EUR 50, EUR 100-EUR 200-EUR 500). Es importante recordar que el billete de máxima denominación es de EUR 500 (equivalente a 83.193 ptas.) y subrayar que la secuencia 1-2-5 de las denominaciones del euro carece de excepción, al contrario de lo que ocurre ahora con la peseta: no existirán, pues, ni monedas de 25 cents de euro ni billetes de 25 euros, y sí en cambio monedas de 2 cents de euro y billetes de 20 y de 200 euros.

En cuanto a los principales aspectos de la sustitución de los billetes y monedas nacionales por euros, lo primero que hay que advertir es que habrá algunas diferencias entre los distintos países debido a que los escenarios, la estructura financiera, los hábitos del público, etc. no son iguales en toda el área del euro. En la Unión Europea rigen los principios de subsidiariedad y descentralización y ello justifica la existencia de soluciones nacionales cuando la adopción de una solución común no es estrictamente necesaria. Ello es conveniente que lo sepan en particular quienes viajan a menudo entre países del área del euro porque, por ejemplo, aunque en España el período de doble circulación y aceptación de la antigua moneda nacional y del euro terminará el 28 de febrero del 2002, en otros países termina antes. Tampoco son idénticas las fechas límite y condiciones de cambio de los antiguos billetes y monedas nacionales por euros: en España, por ejemplo, las pesetas podrán seguir cambiándose gratis por euros en las entidades de crédito hasta el 30 de junio del 2002 e indefinidamente en el Banco de España. En cambio, en otros países, las fechas son distintas y algunos bancos centrales del Eurosistema tienen períodos ciertamente largos pero limitados de canje, especialmente para las monedas.

Centrándonos en España, es conveniente insistir en que los billetes y monedas de euro empezarán a circular el 1° de enero del 2002 y desde este momento y sólo desde este momento tendrán curso legal, es decir, deben ser aceptados en cualquier transacción. Se iniciará entonces la progresiva retirada de las pesetas que podrán seguir circulando hasta el 28 de febrero del 2002. A partir del 1° de marzo del 2002 la peseta dejará de circular, y no deberá ser aceptada para saldar transacciones. Pasa a ser exclusivamente pieza numismática. No obstante, las entidades de crédito, que estarán preparadas para cambiar pesetas por euros desde el 1° de enero del 2002 sin cargo alguno, lo seguirán haciendo hasta el 30 de junio del 2002. Después, tanto los billetes como las monedas de peseta sólo podrán cambiarse en el Banco de España, por tiempo indefinido.

Desde el 1° de enero del 2002 las entidades de crédito suministrarán euros a través de sus ventanillas al público, mientras sus cajeros automáticos lo harán en la medida de lo técnicamente posible. Se espera que la mayoría de cajeros, del orden de tres cuartas partes de los mismos, puedan suministrar euros antes de la festividad de Reyes.

La introducción de billetes y monedas en euros es una compleja y ambiciosa operación que va a requerir, aparte de la comprensión y la colaboración del público, del esfuerzo organizativo, logístico, técnico y económico de sectores directamente relacionados con el uso de billetes y monedas, como el comercio, la industria productora de máquinas expendedoras, las compañías de transporte de fondos y, naturalmente y especialmente, el sector bancario.

Realmente el sector bancario ha hecho y deberá seguir haciendo un esfuerzo considerable con la sustitución de lo que es la materia prima de su actividad - la moneda - esfuerzo que quiero subrayar y agradecer. Su contribución es, definitivamente, decisiva.

También quiero referirme especialmente al sector del comercio minorista y pedirle su cooperación. Los empresarios minoristas están mucho más acostumbrados que sus clientes a efectuar transacciones y a manejar billetes y monedas. Gozan, además, de la confianza del público. Aplicar bien las reglas de redondeo al transformar valores expresados en pesetas en valores expresados en euros, facilitar el etiquetado con precios expresados en las dos unidades de cuenta, no aprovechar la introducción de los euros para redondear al alza, ayudar a sus clientes a entender los detalles de las transacciones y, en general, adoptar una actitud de cooperación y no de rechazo son aspectos clave para el éxito de la operación de introducción de los euros. Si los minoristas reciben bien los euros, transmitirán a sus clientes confianza y seguridad y ello redundará en beneficio de la operación de canje.

Para facilitar a los grupos profesionales antes mencionados la operación de canje entre pesetas y euros, se han desarrollado acciones concretas, que sería prolijo enumerar exhaustivamente. Como ejemplo, se pueden mencionar los tests centralizados que se organizaron en Neu Isenburg (Alemania) en primavera y otoño del 2000 para facilitar la adaptación de los sensores de las máquinas aceptadoras de euros. En esta línea, el Eurosistema ha aprobado la predistribución de billetes y monedas - es decir, su distribución antes del 1° de enero del 2002 - en fechas que varían según los países, según grupos profesionales y según se trate de billetes y monedas, pero que en ningún caso tendrá lugar antes del 1° de septiembre próximo.

En España - no debe importar repetirlo - las fechas aproximadas de predistribución de efectivo ya acordadas son las siguientes:

  • en torno al 1° de septiembre, predistribución de monedas a los bancos y cajas de ahorros y, desde ellos, a los minoristas;

  • en torno al 1° de noviembre, predistribución de billetes a los bancos y cajas de ahorros;

  • en torno al 1° de diciembre, predistribución de billetes a los minoristas;

  • en torno al 15 de diciembre, predistribución de monedas al público, pero no de billetes.

De la consideración de estas fechas se desprende que el público en general podrá adquirir a partir del 15 de diciembre del 2001 conjuntos de distintas monedas de euro, concretamente por un importe de EUR 12.02, equivalente a 2.000 ptas. Ello facilitará desde un principio los pagos en euros, especialmente los pequeños, al permitir o bien dar el importe exacto o bien dar una cantidad superior que permita al vendedor devolver el cambio mediante una cantidad redonda.

El Consejo de Gobierno del BCE, tras sopesar las ventajas y los inconvenientes, ya decidió en enero de 1999 no autorizar la distribución de billetes de euro al público antes del 1° de enero del 2002 en ningún país del área. Como medida alternativa, los cajeros automáticos - que por término medio dispensan en la euroárea el 70% de los billetes - proporcionarán billetes de euro de denominaciones pequeñas a partir del 1° de enero del 2002, y también de bajas denominaciones de los billetes en pesetas a finales del 2001, para que puedan hacerse pagos sin necesidad de que los comerciantes tengan que acumular mucho efectivo para dar cambio.

En cambio, los comerciantes minoristas que lo deseen podrán disponer de billetes de euro a partir de la segunda mitad de diciembre de este año, si ello les facilita su labor. Para ello deberán dirigirse a su entidad de crédito y cumplir unos mínimos requisitos, consistentes en aportar garantías a cambio de los euros que reciben (por ejemplo, entregar a cambio pesetas o aceptar un apunte en su cuenta bancaria) y comprometerse a no distribuirlos entre el público hasta el día 1° de enero del 2002.

El canje entre pesetas y euros va a implicar costes para todos los grupos implicados, incluido lógicamente el propio Eurosistema. A este respecto, el Eurosistema dejó claro desde el comienzo que, como regla general, no se hará cargo de los costes operativos de las otras partes, siguiendo exactamente el mismo criterio aplicado cuando tuvo lugar el cambio al euro en enero de 1999. Cada una de las partes involucradas en la introducción de los billetes y monedas en euros deberemos hacernos cargo, por tanto, de nuestros respectivos costes operativos.

Quiero insistir en el reconocimiento y agradecimiento del Consejo de Gobierno del BCE a los sectores involucrados en la introducción del euro por el esfuerzo logístico y económico que van a realizar. El público también se lo agradecerá y estoy seguro que sabrá premiar con su fidelidad comercial a las entidades bancarias y a los minoristas que lleven a cabo la operación de canje de forma transparente y sencilla. Ante los empresarios se abre un desafío pero también una ocasión para dar un buen servicio a sus clientes y, con ello, mejorar sus cuentas de resultados. Sabemos que no faltan por parte de Vds. motivos de preocupación que, por supuesto, han sido tenidos en cuenta y hemos procurado responder en la medida de lo posible. El Eurosistema sigue abierto a trabajar con Vds. para aclarar los detalles pendientes, estudiar más medidas alternativas o resolver las nuevas cuestiones que puedan surgir. Si sus peticiones no siempre se han podido atender, como en el caso de la predistribución de billetes al público, es porque, aún cuando desde una perspectiva concreta puedan parecer lógicas, cuando se adopta una perspectiva global que toma en consideración todos los aspectos de la cuestión se alcanza otra conclusión.

Los billetes y monedas serán la cara del euro. El euro, nuestra moneda, es la expresión más genuina no ya de la política monetaria única sino de todo el proyecto de integración europea, que tantos beneficios está reportando a los españoles. Este proyecto reclama ahora la colaboración concreta de cada uno de nosotros. Moneda significa valor e intercambio. Moneda única implica en este caso valor común e intercambio fluido. Pensar que en unos pocos meses los pagos en efectivo se harán con la misma moneda por los 304 millones de habitantes de nuestra Unión Monetaria Europea y que todos los precios - de Irlanda a Grecia, de Finlandia a España - se expresarán en la misma moneda constituye un hecho que rebasa lo estrictamente económico. Es un acontecimiento social histórico que protagonizaremos los europeos y cuyo éxito o fracaso depende de cada uno de nosotros.

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