Primer balance y apuestas del euro

Eugenio Domingo Solans Miembro del Comité Ejecutivo y del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo Intervención en el Seminario "El euro y su impacto internacional" celebrado con ocasión de la 40 Asamblea del Consejo de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Paris, 16 de marzo de 1999

Un primer balance...

Es todavía pronto para hacer ni siquiera un primer balance del euro, como sugiere la primera parte del título de la mesa redonda que nos ha congregado aquí. No han transcurrido ni cien días desde la introducción del euro, que es el lapso mínimo que, convencionalmente, se deja transcurrir hasta formular una primera opinión acerca de algo o de alguien.

Hecha esta salvedad y con toda la provisionalidad y prudencia que se deriva de ella, pienso que hay razones para afirmar que el lanzamiento del euro ha sido un éxito y que, unido a ello, el balance de la tarea del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) está siendo plenamente satisfactorio.

Pienso, también, que se dan las condiciones para que el euro juegue un notable papel en la economía mundial y acabe convirtiéndose, con el dólar - y no, por tanto, contra el dólar - en una moneda internacional de reserva, aunque el SEBC no piensa adoptar una actitud beligerante en esta línea y será la propia evolución de los acontecimientos y el veredicto de los mercados los que concederán al euro relevancia internacional.

El éxito del euro debe medirse en primer lugar por su estabilidad. La estabilidad es el atributo de una buena moneda. Y el euro lo posee, como lo prueba el último dato de inflación de la euroárea, correspondiente al mes de enero de 1999, cuyo resultado - medido por el índice armonizado de precios al consumo (HIPC) - es de un incremento interanual del 0,8%.

El éxito del euro, en cambio, no puede medirse por la evolución de su tipo de cambio con respecto a otras divisas. El hecho de que desde el 1° de enero de 1999 el tipo de cambio efectivo nominal del euro se haya depreciado tiene mucha menos relevancia que el buen dato de inflación. A la larga, el euro tendrá la fortaleza que se deriva de su estabilidad.

Decimos que para medir el éxito del euro es relevante el nivel de inflación y no el tipo de cambio, en primer lugar y sobre todo, porque la inflación depende básicamente - aunque no exclusivamente - de la actuación del SEBC, mientras que el tipo de cambio del euro depende de los fundamentos macroeconómicos de la euroárea, de la evolución de otras divisas y de las expectativas de los mercados, contra las que es preferible no actuar. Habría que preguntarse hasta qué punto la evolución del tipo de cambio del euro no refleja más la fortaleza del dólar que la debilidad del euro. Y, finalmente, los europeos debemos ser conscientes de que, con las paridades de diez de nuestras monedas irrevocablemente fijas, la importancia del tipo exterior de cambio para nuestras respectivas economías es ahora menor que antes.

Los europeos le damos más importancia al tipo de cambio que los norteamericanos. Si le preguntáramos a un norteamericano cuánto vale un dólar, respondería que un dólar vale un dólar. Si le preguntáramos a un europeo cuanto vale un euro, contestaría que un euro vale uno coma tantos dólares. Esta es una diferencia que con el tiempo se irá corrigiendo.

De mis comentarios acerca de la relación entre el dólar y el euro, se desprende claramente que la posición del SEBC es clara en contra de la fijación de unas bandas o límites a la fluctuación de ambas divisas.

Partiendo de la deseabilidad de reducir, en lo posible, una excesiva volatilidad del tipo de cambio dólar-euro, debe, sin embargo, afirmarse que el establecimiento, formal o informalmente, implícita o explícitamente, de unos límites a la fluctuación entre los tipos de cambio del dólar y del euro constituiría un error de política económica y está descartado por el SEBC. Importa subrayar al respecto la imposibilidad de conseguir simultáneamente dos objetivos independientes - estabilidad de precios y de tipo de cambio - con el único instrumental de la política monetaria. Si hubiera una banda limitada de fluctuación del tipo de cambio del euro, dicho objetivo de tipo de cambio podría entrar en conflicto con el de la estabilidad de precios y el SEBC incumpliría su objetivo prioritario. Simultanear tipos de cambio vinculados, libre circulación de capitales y autonomía monetaria es, sencillamente, imposible. Este es, precisamente, el motivo por el que los países del Eurosistema han cedido su autonomía monetaria al BCE que actúa como autoridad monetaria única en un espacio económico con tipos de cambio irrevocablemente fijos (moneda única) y libre circulación de capitales (mercado único). Y exactamente el mismo argumento explica que dos autoridades monetarias diferentes, cada una con su propia autonomía de decisión (Reserva Federal americana y BCE), en un escenario de libre circulación de capitales no puedan pretender vincular con éxito los tipos de cambio de sus respectivas divisas si surgen tendencias de fondo en los mercados en sentido divergente. Frente al establecimiento de bandas de fluctuación, la experiencia europea enseña que unos buenos fundamentos macroeconómicos comunes es la mejor estrategia para conseguir una mejor coordinación de los tipos de cambio.

El éxito del euro y del SEBC debe también medirse por el funcionamiento de la política monetaria y de los sistemas de pagos. Recordemos brevemente que las piezas esenciales de la política monetaria del BCE son una definición de estabilidad de precios, una estrategia basada en un valor de referencia de la demanda de dinero medida por un agregado monetario amplio, M3, y en una previsión de la evolución de los precios y de los riesgos para la estabilidad, todo ello referido a la euroárea, y un variado instrumental consistente en operaciones de mercado abierto, facilidades permanentes de depósito y de préstamo, y un coeficiente de caja. El excelente documento de base preparado por el Ministerio francés de Economía, Finanzas e Industria y el Banco de Francia para esta primera sesión del seminario proporciona detalles sobre todos estos puntos que, por supuesto, podemos desarrollar más en el coloquio, si Vds. lo desean.

Entiendo que, tanto en política monetaria como en sistemas de pagos, el balance del euro y del SEBC también arroja un saldo positivo puesto que, tras un lógico período inicial de aprendizaje y de rodaje para acostumbrarse a los nuevos procedimientos y técnicas, tanto la instrumentación de la política monetaria como el sistema de liquidación bruta de pagos en tiempo real (TARGET) están funcionando bien. Y, lo que es más importante, el SEBC dispone de métodos alternativos y soluciones de recambio que siempre podrían activarse si se estima necesario u oportuno. Así, por ejemplo, en el último Consejo de Gobierno del BCE del pasado 4 de marzo se decidió modificar el método de subasta aplicable a las próximas operaciones de financiación a más largo plazo, de frecuencia mensual y vencimiento a tres meses, que pasaron a ser de tipo variable múltiple (subasta americana) en vez de tipo variable único (subasta holandesa).

Como responsable directo de los sistemas informáticos y de comunicación del Banco Central Europeo (BCE) debo decir - y ello no es mérito mío sino del personal del BCE - que los sistemas informáticos en general y, en particular, tanto la infraestructura técnica que permite la transmisión instantánea de datos de política monetaria, como los sistemas de comunicación necesarios para coordinar la actividad de los bancos centrales nacionales y del BCE están funcionando perfectamente.

Por último, quiero cerrar este primer balance del euro destacando el progreso que el SEBC ha realizado en estadística, gracias, de nuevo, al esfuerzo del personal tanto del BCE como de los bancos centrales nacionales. El SEBC tiene responsabilidad directa en la elaboración de estadísticas monetarias y bancarias y cuentas financieras, y responsabilidad compartida con EUROSTAT (Comisión Europea) en estadísticas sobre balanza de pagos. Aunque todavía el trabajo no está completado, quiero subrayar que el progreso realizado ha sido considerable y que disponemos ya de la información estadística básica para dotar de contenido a nuestra estrategia de política monetaria y para tomar decisiones acertadas. Como suelo decir cuando comento este punto, no hace falta un bisturí para cortar una rebanada de pan.

... y las apuestas del euro

Si hubiera que resumir en dos palabras cuál es la apuesta del euro y del SEBC, éstas serían confianza y credibilidad. Todos los logros técnicos en política monetaria, sistemas de pagos, sistemas de información, estadísticas, etc. de nada sirven si el euro y el SEBC no consiguen ganarse la confianza de los 292 millones de habitantes del espacio euro.

Las claves para conseguir dicha confianza en el SEBC son, en primer lugar, ser eficaz, tener éxito, en el cumplimiento del objetivo prioritario de la estabilidad de precios, para lo cual una política monetaria adecuada es condición necesaria, pero no suficiente. Para la estabilidad se necesita, además, el concurso de - y la coordinación con - otras políticas económicas, como la fiscal (Pacto de Estabilidad y Crecimiento) y las de oferta (liberalización, desregulación, flexibilización).

También es esencial para la credibilidad del SEBC el respeto a su independencia, en los diversos planos que admite este término: funcional, orgánico, personal.

Independencia no significa ni descoordinación, ni incomunicación, ni falta de transparencia, ni ausencia de rendición de cuentas. Rendir cuentas ante el Parlamento Europeo y comunicarse con el público y con los mercados es una condición esencial para la credibilidad del SEBC y para la eficacia de su política monetaria. Es importante recordar que el impacto de las medidas de política monetaria depende tanto de su efecto mecánico como de su percepción e interpretación por el público y por los mercados.

También constituye una clave del éxito del SEBC que éste actúe precisamente como lo que es, como un sistema, es decir, como un conjunto armónico e interdependiente. La coordinación entre el BCE y los bancos centrales nacionales, que hasta el momento se está consiguiendo plenamente gracias, principalmente, a la actuación del Consejo de Gobierno y de los Comités, es otra de las apuestas del euro.

Y, finalmente, aunque no menos importante, otra clave para la credibilidad del euro y del SEBC es la adopción de una perspectiva global europea, sin sesgos nacionales.

Eficacia, independencia, rendición de cuentas, transparencia y comunicación, coordinación y perspectiva europea. Esas son las grandes apuestas del euro y del SEBC. Son, ciertamente, condiciones exigentes pero necesarias para ganarse la credibilidad de los europeos y de quienes quieren ver en el euro una moneda en la que confiar.

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