Entrevista con Expansión

Entrevista de Peter Praet, miembro del Comité Ejecutivo del BCE,
realizada por Daniel Badía González y Agustín Monzón Peña el 25 de abril de 2016 y publicada el 29 de abril de 2016.

Tras la reunión de la semana pasada, Draghi repitió que no se puede bajar los tipos a cualquier nivel. ¿Están los tipos en negativo cerca de su límite?

Desde que los tipos se situaron en negativo en 2014, han funcionado muy bien. Hasta ahora, el efecto positivo de la mejora de las condiciones de financiación supera cualquier posible efecto negativo relacionado con la capacidad de los bancos para obtener beneficios o con otro tipo de riesgos para la estabilidad financiera.

Por otro lado, está claro que los tipos negativos no pueden seguir reduciéndose indefinidamente hasta niveles mucho más bajos. Tenemos que evaluar cómo se está transmitiendo esta medida al conjunto de la economía. En marzo decidimos prestar más atención al componente de expansión crediticia de nuestra estrategia de política monetaria a largo plazo iniciada en junio de 2014. Para ello pusimos en marcha una nueva serie de operaciones de financiación a plazo más largo con objetivo específico (TLTRO II) con las que los bancos pueden obtener financiación a tipos de interés que podrían ser tan bajos como el -0,4 %, a condición de que presten ese dinero a la economía real. Es una forma de asegurar que el efecto expansivo de los tipos negativos no se quede en el circuito del mercado de dinero interbancario y se transmita al conjunto de la economía. Dicho esto, los tipos de interés siguen formando parte de un instrumental más amplio. No obstante, avanzar en terreno negativo requeriría un claro empeoramiento de las perspectivas de inflación, y, al igual que Mario Draghi, no creo que esa condición vaya a cumplirse a corto plazo. En cualquier caso, conservamos esta herramienta en nuestro instrumental por si los riesgos volvieran a aparecer.

– Si son mayores sus efectos favorables, ¿por qué suscitan tantas críticas los tipos en negativo?

Creo que los bancos que se quejan no están mirando la situación completa. Sólo ven las pérdidas inmediatas asociadas al impuesto sobre el efectivo que mantienen en el BCE. Ven el descenso de los márgenes unitarios si su cartera crediticia está vinculada a los bajos tipos del mercado. Lo que no dicen es que los bajos tipos de interés están estimulando la demanda de préstamos y, en consecuencia, pueden aumentar sus operaciones y mejorar sus márgenes en general. Tampoco dicen que cuando la economía mejora, la calidad de su cartera crediticia también mejora. Los bancos españoles, por ejemplo, han registrado un descenso drástico de sus préstamos dudosos, algo impensable si hubiéramos mantenido los tipos en niveles más altos.

Es muy fácil culpar al BCE, pero lo cierto es que el nivel de los tipos de interés no es el principal problema de muchos bancos. El verdadero problema es la necesidad de que algunos modelos de negocio evolucionen en direcciones que refuercen la capacidad de los bancos para hacer frente a la competencia y a una regulación más estricta.

De igual modo, en España, la reducción de los márgenes unitarios no es sólo por los bajos tipos de interés, sino también por la competencia. Parte de este resultado también podría obedecer a una insuficiente consolidación del sector bancario en la zona del euro.

– Las nuevas medidas mejoran las condiciones de liquidez de la banca, ¿pero pueden aportar soluciones a sus necesidades de capital?

Nuestras medidas han tenido un impacto positivo en la rentabilidad de los bancos y, por tanto, de manera indirecta, en sus niveles de capital. Por ejemplo, las condiciones relativamente favorables para prestar permiten una rebaja en sus costes de financiación. Como he dicho, las nuevas TLTRO reforzarán estos efectos positivos sobre los beneficios de la banca. Asimismo, en mayor medida que en el pasado, cuando nuestras operaciones de liquidez a largo plazo favorecían principalmente a los bancos, incluidos naturalmente los españoles las nuevas TLTRO favorecerán también a la economía real.

– ¿Cree que las nuevas subastas de liquidez (TLTRO) serán bien acogidas por la banca?

Creemos que las nuevas TLTRO tendrán efectos aún más favorables que las anteriores y contribuirán con éxito a relajar las condiciones de financiación. Incluso si los bancos no acuden a nosotros porque no quieren depender demasiado del BCE, saber que tienen esta opción les dará la tranquilidad suficiente para mantener el flujo de crédito a la economía en condiciones atractivas.

– Las acciones del BCE han recibido también críticas políticas, especialmente desde Alemania. ¿Hasta dónde puede llegar el BCE sin respaldo político?

Creemos que tenemos mucho apoyo político en Europa. Nuestras políticas son el resultado de décadas de pensamiento monetario y buenas prácticas de banca central. El Bundesbank ha sido el defensor de este pensamiento y de estas prácticas. La independencia del banco central y el mantenimiento de una baja inflación están consagrados en la Ley Fundamental alemana. En mi opinión, las alternativas que proponen los que nos critican son poco creíbles. Si subiéramos los tipos de interés ahora, abortaríamos indudablemente la recuperación de la economía y pondríamos en peligro la consecución de nuestro objetivo.

– ¿Y cómo valora la posición alemana respecto a la unión bancaria?

Creo que Alemania debería ser más valiente en lo que respecta a completar la unión bancaria. Completar la unión bancaria en el futuro próximo es esencial para mejorar el funcionamiento de la unión monetaria. Existen desequilibrios en el proyecto que no se pueden resolver en un día, pero que tampoco pueden aplazarse demasiados años.

– ¿Debe limitarse la exposición de los bancos a la deuda soberana?

Para considerar los límites a la exposición soberana de los bancos hay que tener en cuenta varias cosas. En primer lugar, hemos observado que la exposición excesiva al riesgo soberano puede socavar la solidez financiera y la viabilidad empresarial de los bancos cuando el riesgo soberano aumenta. Ello justifica claramente la búsqueda de fórmulas regulatorias para desincentivar un exceso de exposición al riesgo soberano por parte de los bancos, aunque diría riesgo-país en términos más generales, con vistas a moderar la concentración de riesgos en los balances de los bancos. En segundo lugar, no podemos olvidar que la deuda soberana desempeña una función bien definida en la actividad empresarial de los bancos, puesto que ofrece liquidez y servicios de cobertura, al tiempo que asegura cierta rentabilidad, al menos en España. Esta práctica no es en absoluto anormal ni tóxica: el hecho de que los bancos tengan tanto interés en invertir en valores públicos tiene mucho que ver con su búsqueda de activos sin riesgo, es decir, activos cuyo valor no esté sujeto a riesgo idiosincrático. Lo ideal sería contar con activos paneuropeos que pudieran desempeñar esta función, pero, en ausencia de tales instrumentos, los bancos tienden a invertir en valores públicos.

– Las medidas anunciadas en marzo, ¿son suficientes para reconducir la inflación a los niveles deseados?

Para valorar el impacto en la inflación se necesita algún tiempo: hemos empezado recientemente a revisar nuestras proyecciones teniendo en cuenta la evolución de la economía desde marzo, así como las nuevas medidas. El clima de la economía mundial ha mejorado en comparación con febrero y marzo, aunque persisten muchas incertidumbres, incluidas las de carácter geopolítico, que podrían impulsar el crecimiento y la inflación. Queremos asegurarnos de que la recuperación no descarrilará por nuevos shocks.

– Si fuera necesario, ¿qué medidas adicionales podría adoptar el BCE?

Creo que no debemos hablar de nuevos instrumentos. Tenemos que enfocarnos en la implementación de las medidas que hemos adoptado recientemente. Por cierto, dos componentes importantes del paquete de marzo no se han aplicado aún: las TLTROS y el programa de compra de bonos corporativos. Esto es muy importante, y es lo que dijimos en la reunión de la semana pasada.

Sólo quiero decir que el Consejo de Gobierno ha demostrado a través de los años que siempre tiene la capacidad, no solo la voluntad, de actuar. El BCE siempre ha sido capaz de actuar sin verse constreñido por una supuesta escasez de instrumentos.

– ¿Es el "helicopter money" una opción para el BCE?

Mario Draghi ya señaló que es un instrumento cuya aplicación sería muy compleja, con dificultades legales. Esta opción no ha estado encima de la mesa ni siquiera de manera informal.

– ¿El aumento del tamaño del programa de compra de deuda elevará su efectividad?.

Realmente no hemos visto ninguna pérdida de su efectividad. Pero es difícil de valorar, porque actúa como un paquete con el resto de medidas. Lo importante es señalar que cuando vimos la necesidad de incrementar el volumen de intervenciones hasta 80.000 millones de euros al mes, pudimos recalibrar y aumentar el rango de los valores admitidos en nuestro programa de compras. No nos sentimos limitados por los instrumentos de los que disponemos.

– ¿Las compras de deuda corporativa ayudarán a todas las empresas y países o sólo a los grandes?

Es cierto que la mayoría de los bonos disponibles en este momento se emiten en su mayor parte en unos pocos países y por unas pocas firmas grandes. Pero hay que hacer dos puntualizaciones. En primer lugar, lo que cuenta es el reajuste de carteras.

Si nosotros compramos bonos en el mercado, mediante efectivo, los vendedores pueden usar ese dinero para comprar otros activos, incluidos los emitidos por empresas de pequeño tamaño y en otros países. Las compras del BCE se centrarán en un número limitado de títulos, pero el estrechamiento de los diferenciales alcanzará a todos los bonos. En segundo lugar, los mercados nunca son estáticos. Actualmente se observa una alta concentración de emisiones en unos pocos países de un número reducido de emisores. Pero nuestra experiencia nos dice que es muy improbable que los mercados se mantengan estáticos. Nuestra presencia en el mercado estimulará la oferta también en los países en que actualmente es limitada.

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