¿Qué es un banco central?

10 de julio de 2015

Un banco central es una institución pública que gestiona la moneda de un país o grupo de países y controla la oferta monetaria, es decir, la cantidad de dinero que está en circulación. El objetivo principal de muchos bancos centrales es la estabilidad de precios. En algunos países, los bancos centrales tienen también la obligación legal de apoyar el pleno empleo.

Uno de los instrumentos principales de los bancos centrales es la fijación de los tipos de interés —el «coste del dinero»— como parte de su política monetaria. Un banco central no es un banco comercial. Los ciudadanos no pueden abrir cuentas ni solicitar préstamos al banco central y, en tanto que órganismo público, no tiene ánimo de lucro.

Actúa como banco para los bancos comerciales e influye así en el flujo de dinero y crédito que llega a la economía para conseguir precios estables. Los bancos comerciales pueden acudir al banco central para pedir prestado, generalmente para cubrir necesidades a muy corto plazo. Para pedir préstamos al banco central tienen que entregar colateral —activos como bonos públicos o valores de renta fija privada que tienen un valor y que actúan como garantía de que devolverán el dinero—.

Puesto que los bancos comerciales pueden prestar dinero a largo plazo frente a depósitos a corto plazo, pueden afrontar problemas de liquidez, una situación en la que tienen el dinero para pagar una deuda pero no la capacidad para convertirlo en efectivo con rapidez. En estas situaciones los bancos centrales pueden actuar de «prestamistas de última instancia», lo que contribuye a mantener la estabilidad del sistema financiero. Los bancos centrales pueden tener una amplia gama de tareas además de la política monetaria. Por lo general, emiten billetes y monedas, aseguran el buen funcionamiento de los sistemas de pago para los bancos y los instrumentos financieros negociados, gestionan las reservas en moneda extranjera e informan al público sobre la economía. Muchos bancos centrales contribuyen asimismo a la estabilidad del sistema financiero mediante la supervisión de los bancos comerciales a fin de asegurar que los prestamistas no están asumiendo riesgos excesivos.