Cinco cosas que debería saber acerca del BCE

10 de julio de 2015

1. Somos una institución europea que trabaja para 340 millones de ciudadanos.

El Banco Central Europeo (BCE) es el banco central del euro, la moneda de 19 países europeos. Es una institución oficial de la Unión Europea creada en 1998 y tiene su sede en Fráncfort del Meno, Alemania.

El objetivo principal del BCE es mantener los precios estables en los países que usan el euro como su moneda. A este fin, define y ejecuta la política monetaria en el Eurosistema, integrado por el BCE y los bancos centrales nacionales de los 19 países de la zona del euro.

Las decisiones del BCE tienen un impacto directo en la economía de la zona del euro, lo que significa que pueden influir en la vida de sus 340 millones de habitantes.

2. Nos esforzamos por mantener la estabilidad de precios en la zona del euro

El objetivo prioritario del BCE es el mantenimiento de la estabilidad de precios. Esto significa que el banco central intenta que el ritmo de aumento de los precios (inflación) sea inferior, aunque próximo, al 2 % a medio plazo, lo que se considera un objetivo de inflación aceptable para un banco central. Con ello, los precios no suben tan rápido como para que sus ahorros desaparezcan con el paso del tiempo, ni se estancan en un nivel en el que podrían empezar a bajar (deflación), con lo que los consumidores retrasarían sus compras. Esto podría paralizar la economía y traducirse en pérdida de empleos y caídas más acusadas de los precios, creando un círculo vicioso.

La estabilidad de precios es importante para que los ciudadanos y las empresas tengan seguridad a la hora de planear sus inversiones para el futuro.

Al igual que otros bancos centrales, el BCE influye sobre los precios principalmente mediante la fijación del tipo de interés a corto plazo al que presta dinero a los bancos comerciales. Modificando este tipo de interés, el BCE influye sobre el volumen y el coste del crédito que llega, a través de los bancos comerciales, a las empresas y los hogares, es decir, a la economía. Cuando la economía está en fase de recesión y el nivel de la inflación está por debajo del objetivo del BCE, un tipo de interés bajo («política monetaria acomodaticia») anima el flujo del crédito abaratándolo, lo que estimula la demanda en el conjunto de la economía y, con el paso del tiempo, hace que la inflación vuelva al objetivo del BCE. Cuando la economía está recalentándose y la inflación está por encima del objetivo, un tipo de interés alto («política monetaria restrictiva») tiene el efecto contrario: encarece el crédito, de forma que la economía y el ritmo al que crecen los precios puedan ralentizarse.

Durante la crisis financiera, caracterizada por recesiones económicas severas y una inflación muy débil, el BCE y otros bancos centrales de todo el mundo han aplicado lo que los economistas llaman medidas «no convencionales» de política monetaria. Un ejemplo es el programa de compra de activos. Cuando los tipos de interés a corto plazo están ya en niveles muy bajos o negativos, el banco central puede intentar relajar más la política monetaria reduciendo los tipos de interés a largo plazo mediante compras de activos como bonos soberanos. El descenso de los tipos de interés a largo plazo genera presiones a la baja sobre el coste del crédito para las empresas y los hogares. Asimismo, se crea dinero del banco central para comprar los bonos y las instituciones que venden los bonos utilizan este dinero para comprar otros activos. Con ello aumenta el precio de estos activos y se incrementan la riqueza de los inversores que los han adquirido y sus incentivos para gastar, lo que, a su vez, puede reconducir la economía a una senda de crecimiento sostenible y devolver la inflación a una tasa compatible con el objetivo del BCE.

3. Contribuimos a mejorar la seguridad del sector bancario

Desde noviembre de 2014, el BCE ha asumido la supervisión directa de las entidades de crédito de mayor tamaño de la zona del euro. En el marco del Mecanismo Único de Supervisión, el BCE evalúa junto con los supervisores nacionales las actividades de los bancos. Puede conceder y retirar licencias bancarias así como identificar y afrontar riesgos de forma temprana.

La supervisión bancaria del BCE tiene como objetivo garantizar la aplicación uniforme de las normas en los distintos países europeos. Dado que los bancos europeos tienen fuertes interconexiones, esta supervisión armonizada incrementa la estabilidad del sector bancario y, en consecuencia, su fiabilidad para ciudadanos y empresas.

4. Somos una institución independiente y sujeta a la obligación de rendir cuentas

Las tareas y responsabilidades del BCE se recogen en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. En tanto que institución supranacional, el BCE actúa en el interés de Europa en su conjunto; en su calidad de banco central, es independiente de cualquier influencia de carácter político o comercial. Ello es importante, puesto que la historia nos enseña que un banco central que siga instrucciones políticas puede apartarse de su objetivo de garantizar la estabilidad de precios.

No obstante, el BCE está obligado a rendir cuentas. Se celebran audiencias públicas de representantes del BCE, incluido Presidente, ante miembros del Parlamento Europeo. Además, el BCE ha liderado la práctica, adoptada por otros importantes bancos centrales, de ofrecer conferencias de prensa periódicas que tienen lugar inmediatamente después las reuniones sobre política monetaria.

Estas decisiones se adoptan por votación mayoritaria del Consejo de Gobierno, el principal órgano rector del BCE, integrado por los 6 miembros del Comité Ejecutivo del BCE y los 19 gobernadores de los bancos centrales nacionales (de los que 15 tienen derecho de voto en cada momento, de acuerdo con un sistema de rotación).

5. Fabricamos dinero para la zona del euro

Los billetes se fabrican en el conjunto de la zona del euro bajo la supervisión del BCE. Todos llevan la firma del presidente del BCE, que simboliza el orgullo que nos produce nuestro trabajo y algo que nos une a todos. El euro es uno de los símbolos más tangibles de la integración Europea. Facilita los intercambios comerciales entre países, los viajes y la vida cotidiana en la zona del euro.