¿Cómo podría la nueva tecnología transformar los mercados financieros?

19 de abril de 2017

Hay una nueva tecnología que está revolucionado los mercados financieros. Y aunque su nombre pueda sonar demasiado técnico,—tecnología de registros distribuidos (distributed ledger technology, DLT)—, hay quien dice que podría cambiar completamente la forma en que funcionan la banca y los mercados financieros. ¿En qué consiste y por qué es importante para los bancos centrales como el BCE?

¿Qué es la tecnología de registros distribuidos?

Es una herramienta para registrar la propiedad, por ejemplo, del dinero o de otros activos, como los bienes inmuebles. Hoy día, cuando los bancos realizan operaciones —es decir, cuando se transfiere la propiedad del dinero o de los activos financieros— lo hacen mediante sistemas centralizados, gestionados a menudo por los bancos centrales. Los bancos llevan registros de sus operaciones en bases de datos locales, que se actualizan después de que la transacción se haya realizado en el sistema centralizado.

En cambio, un registro distribuido es una base de datos de operaciones repartida en una red de muchos ordenadores, en lugar de almacenada en una localización central. Por lo general, todos los miembros de la red pueden leer la información y, dependiendo de sus permisos, añadir registros.

El tipo más común de DLT es la denominada cadena de bloques (blockchain). El nombre hace referencia a que las operaciones se agrupan para formar bloques, y estos se enlazan en orden cronológico para formar una cadena. La cadena completa está protegida con complejos algoritmos matemáticos para asegurar la integridad y la seguridad de los datos. Esta cadena forma el registro global de todas las operaciones incluidas en la base de datos.

¿Cuáles son las posibles ventajas?

Puesto que los algoritmos aseguran la protección de los datos y que los miembros de la red pueden ver si se ha modificado el registro, esta tecnología podría dificultar el fraude de las operaciones.

También podría mejorar la eficiencia, ya que el mantenimiento de los registros se puede automatizar, eliminando posibles errores humanos, y simplificando procesos que, de otra forma, podrían ser muy complejos.

Hay quienes afirman que la DLT podría cambiar totalmente la forma en que operan los mercados financieros eliminando los intermediarios. Por ejemplo, los pagos entre bancos ya no tendrían que realizarse a través de intermediarios y/o sistemas de pago. Y hay quien opina que incluso los pagos privados —los que actualmente se hacen a través del banco de quien ordena y de quien recibe el pago— serían posibles sin la intervención del banco porque los particulares podrían estar conectados directamente a la base de datos compartida.

Otros estiman que es improbable que esto ocurra, puesto que siempre será necesario que las autoridades centrales realicen ciertas funciones, como la vigilancia y la salvaguardia de la estabilidad del sistema financiero.

¿Por qué tiene el BCE interés en esta tecnología?

Uno de los objetivos fundamentales del BCE es asegurar que las operaciones puedan realizarse con seguridad y eficiencia en el conjunto de la zona del euro. En cumplimiento de este objetivo, vigilamos atentamente la forma en que se hacen los pagos y los sistemas que se emplean para ello. El BCE apoya la innovación siempre que los avances sean seguros y eficientes y creen las mismas oportunidades para todos en Europa.

Además, el BCE gestiona distintos sistemas que facilitan la transmisión de dinero y activos en Europa. Deseamos que estos sistemas sean tan eficientes como sea posible, por lo que estudiamos la forma de mejorarlos, incorporando avances técnicos que no comprometan su fiabilidad.

Por estas dos razones, estamos siempre atentos a los avances tecnológicos que puedan influir en la forma en que se realizan las operaciones.

No obstante, aunque la DLT ofrece una serie de posibilidades interesantes para el futuro, es aún una tecnología relativamente nueva y no lo suficientemente desarrollada como para que consideremos utilizarla en nuestros sistemas, que constituyen el pilar principal del sector financiero europeo. Y mientras el sector privado experimenta con la tecnología, queremos asegurar que los nuevos servicios y productos basados en la DLT no comprometan la seguridad del flujo de operaciones, de forma que el público tenga la certeza de que su dinero y sus activos financieros están seguros cuando se transmiten.